Por: Pablo Wende - El Banco Central tiene otro motivo de preocupación a la hora de defender el tipo de cambio: el ingreso de dólares proveniente de las emisiones de deuda. Las provincias se mostraron muy activas en los últimos meses y en particular en las últimas semanas. Pero lo que representa una buena noticia para los distritos porque ayuda a aliviar la situación financiera significa todo un desafío para el Central, donde no están dispuestos a permitir que el dólar baje ni un solo centavo.
El caso más notorio es el de la provincia de Buenos Aires, gobernada por Daniel Scioli: en menos de tres semanas colocó u$s 800 millones. Y la provincia de Córdoba amplió en otros u$s 200 millones el primer tramo que había emitido en agosto. En total, son u$s 1.000 millones que ingresan al mercado local. Visto de otra manera, el Central precisa emitir unos 4.000 millones de pesos para absorber estas divisas, ya que la demanda del sector privado es escasa.
Antes ya habían colocado deuda la Ciudad de Buenos Aires y Chubut, que sigue en conflicto con el Gobierno porque el fideicomiso utilizado para la transacción quedó sujeto al encaje del 30%. En conclusión, la provincia sólo pudo ingresar una parte de los u$s 150 millones conseguidos en junio.
Por delante hay más provincias que están pensando en emitir deuda en el exterior, como el caso de Neuquén (esta semana elegiría a los colocadores del título) y lo mismo sucede con algunas empresas que comienzan a realizar planes para colocar bonos en el exterior. El caso de Edenor es particular, porque si bien emite nuevos títulos, la intención es canjearlos por viejos títulos emitidos a plazos más cortos.
Además, está la posibilidad siempre latente de una emisión por parte del Gobierno nacional, sobre todo si el riesgo-país sigue cayendo. Hoy la Argentina estaría en condiciones de conseguir dinero fresco a una tasa cercana al 8% con un bono a 2017. Pero hasta el momento, desde la Casa Rosada la señal fue priorizar el pago de deuda con reservas.
Una colocación de u$s 1.000 millones, por ejemplo, generaría todavía más problemas en el mercado cambiario.
Por lo tanto, esta reapertura del mercado internacional, si bien representa una buena noticia para el país porque se recupera acceso a fondeo fresco, al mismo tiempo puede terminar desatando mayores presiones inflacionarias.
El BCRA negocia caso por caso a qué ritmo ingresan las divisas y cómo se las va cambiando por pesos. La idea es suavizar todo lo posible esa entrada. De hecho, los dólares quedan depositados en una cuenta del BCRA, que paulatinamente y según las condiciones del mercado del día las va cambiando por pesos. En el caso de Córdoba, por ejemplo, el distrito demoró más de un mes en conseguir la totalidad de los pesos por los dólares absorbidos con su colocación internacional.
El Central no sólo está comprando muchos dólares en el mercado «spot», aumentando el volumen de divisas, sino que la semana pasada volvió a intervenir fuerte en el mercado de futuros. Compra divisas a plazo para reducir el monto que adquiere al contado. Entre dos días de la última semana, por ejemplo, compró más de u$s 500 millones a futuro. La señal es que el dólar se mantendrá prácticamente quieto no sólo en lo que resta del año, sino también en 2011.
No sólo siguen entrando muchos dólares comerciales por la liquidación de la cosecha de soja. También va en aumento el ingreso de divisas para operaciones financieras. Y esto se nota particularmente con las últimas colocaciones de deuda.
La entidad que preside Mercedes Marcó del Pont se ve obligada, además, a colocar su deuda, es decir Lebac y Nobac, para absorber esos dólares excedentes. Paga por ello, una tasa de interés que oscila entre el 11% y el 13% anual. Por lo tanto, esas divisas financieras, en el mejor de los casos, le generan un esfuerzo cuasifiscal al BCRA para llevar adelante la absorción. Y en el peor, directamente los pesos no se absorben y el peligro es que con el tiempo desaten todavía más inflación.
Otra salida para el BCRA pasaría por dejar que se aprecie el peso, es decir, permitir una baja nominal del dólar. Sin embargo, ayer Marcó del Pont volvió a pronunciarse contra las presiones a la apreciación cambiaria. «Es la receta del FMI y de los países más ricos, que buscan pasarnos los problemas a los emergentes para que permitamos una mayor apreciación de las monedas. Pero la Argentina no lo va a permitir». El tema, incluso, fue hablado con el titular del Central brasileño, Henrique Meirelles, quien también se mostró de acuerdo con ponerle un freno a la apreciación del tipo de cambio en Brasil (el real tocó su valor máximo en dos años).
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