Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - Casi desde el inicio de la gestión kirchnerista los subsidios al transporte (trenes, colectivos y subtes principalmente) y a la energía (para mantener bajos los precios del gas y la electricidad) cautivaron cada vez más recursos del presupuesto oficial. Pero en los últimos meses otro sector registró un salto en la cantidad e fondos que recibe del Tesoro. Se trata de las compañías que pertenecen al Estado y no están vinculadas con los segmentos del transporte y la energía.
De acuerdo con la ejecución del presupuesto hasta el tercer trimestre, ese grupo de firmas incrementó en 96% la percepción de subsidios, hasta $ 2.770 millones. Ese número implica 8,5% de los $ 32.586 millones de gasto acumulado en subsidios a sectores económicos durante los primeros nueve meses del año, y registra un porcentaje de incremento muy por encima del promedio, que de acuerdo con la Asociación Argentina de Presupuesto estuvo en el orden del 43%.
Entre las compañías públicas, la más favorecida con el salto en los subsidios fue la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales, más conocida como Arsat, que en los primeros nueve meses del año acaparó $ 1.086 millones, casi 10 veces más que en el mismo período del año pasado. Ese incremento tendría una explicación adicional al desempeño cotidiano de la empresa. Según informó El Cronista el viernes, será la piedra angular sobre la cual la administración de Cristina Fernández intentará recrear una empresa nacional de telecomunicaciones, similar a la vieja Entel.
Otra de las grandes beneficiadas con las transferencias del Estado en la primera parte del año fue Aysa. La empresa encargada del servicio de agua potable recibió $ 1.098,2 millones en nueve meses, 34% por encima de los números de 2009.
La tendencia al apuntalamiento de las compañías públicas con transferencias del Estado se deja ver con claridad en los incrementos que recibieron el resto de las empresas que no forman parte del sector de transporte ni de energía. De acuerdo con Asap, sumaron $ 147,6 millones en nueve meses, con lo que multiplicaron por cinco los fondos recibidos. Entre ellas se encuentran el Correo; Dioxitek; Ebisa; Edcadasa; Lotería Nacional y el astillero Tandanor.
De acuerdo con los presupuestos para este año de las empresas públicas existentes, incluidas las de energía y de transporte, el Gobierno estima que el conjunto de las compañías no financieras demandará para su funcionamiento este año $ 11.339 millones en concepto de gastos de la operación (se destinan a mantener el funcionamiento cotidiano de las compañías pero no contemplan inversiones ni pagos de deuda), un 60% más que los $ 7.087 millones que esperan obtener a cambio de sus servicios.
A pesar de la enorme diferencia entre ingresos y egresos operativos, sólo 8 de 31 compañías registrarán, en los planes, resultados finales negativos –casi una de cada cuatro– debido a los aportes del Tesoro.
Agujero negro
Aunque las transferencias a las empresas públicas estuvieron muy por encima del promedio de subsidios, el mayor peso para las arcas públicas lo constituyen la energía y el transporte. Por ejemplo, entre julio y septiembre incrementó en 52% sus asignaciones. Dos empresa se llevaron la mayoría: Cammesa, la administradora del mercado eléctrico –es la encargada de pagar el fueloil y el gasoil importados–, con $ 1.400 millones, y la empresa estatal de energía, Enarsa, con $ 690 millones. De acuerdo con Asap, en lo que va del año ambas firmas se llevaron más del 40% de los subsidios totales. |