Por Jorge Oviedo - Después de seis meses de subas ininterrumpidas, las expectativas económicas de los argentinos retrocedieron en septiembre, pero pese a ello se mantienen en un nivel casi tan alto como el que tenían cuando comenzó la dramática caída con el estallido de la crisis con el campo, en 2008.
Así lo revela la medición que realizan TNS Gallup y la Universidad Católica Argentina (UCA), que mostró que en septiembre último el Indice de Expectativas Económicas retrocedió 3,1% respecto de agosto. Con todo, el nivel del indicador resultó 25,4% mayor que el revelado por la medición de septiembre de 2009, que se difundirá en los próximos días y a la que accedió LA NACION.
La caída respecto de agosto fue resultado de un empeoramiento de los tres componentes del índice. La evaluación de la situación actual cayó 3,1%, la de la situación futura disminuyó 3,5% y la de la oportunidad para la compra de bienes durables, el 2,2 por ciento.
El 41% de los consultados dijo que la situación económica actual es mala o muy mala, mientras que una porción muy similar (39%) dijo que no es ni buena ni mala. El 19% dijo que es buena o bastante buena.
Sin incentivos
Un dato que revela el escaso incentivo que hay en la economía para el ahorro bancario es el hecho de que la mayoría de quienes dicen tener capacidad de ahorro dijeron que prefieren aumentar su consumo o bien guardar el dinero en su propia casa. El 23% de quienes dicen tener excedentes que podrían ahorrar prefieren disponer esas sumas en compras. En tanto, el 20% dijo preferir guardar el dinero en pesos en su casa, mientras que sólo el 13% elige hacer depósitos a plazo fijo o en caja de ahorro y uno de cada diez opta por comprar dólares y guardarlos en su casa.
Quienes más prefieren guardar pesos en la propia casa, como parece previsible, son los sectores de menor poder adquisitivo. En el segmento bajo, casi uno de cada tres (27%) que logra algún ahorro prefiere el colchón en moneda local. Lo mismo elige el 18% en la clase media y sólo el 14% en la alta. En cambio, los dólares en el colchón son preferidos por el 22% en la clase alta y sólo el 6% en la clase baja. Los sectores medios y bajos son los que más prefieren gastarse cualquier excedente.
Los dólares en el banco, previsiblemente, son una opción de la clase alta (18%) mucho más que en la baja (5%). Lo mismo pasa con la elección de depositar pesos a plazo fijo o en caja de ahorro, que llega al 22% en la clase alta y sólo al 8% en la clase baja.
Con todo, la propensión a gastar en electrodomésticos fue el indicador que menos se deterioró en septiembre. Cerca de uno de cada cuatro (24%) consultados dijo que es un buen momento para hacerlo, casi cuatro de cada diez (37%) opinaron que no es ni bueno ni malo, mientras que casi la misma proporción (36%) dijo que es un mal momento.

