Por Horacio Riggi - Cuando el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, aseguró a principios de mes que la campaña de numerosos países para devaluar sus monedas y aumentar su competitividad generará tensiones pero no una guerra global de divisas, no todos los empresarios le creyeron, pero todos se preocuparon.
“No preveo que estemos avanzando hacia una era de guerras de divisas aunque claramente habrá tensiones sobre todo en el caso de países con superávit comercial o por cuenta corriente que están interviniendo sus divisas para mantenerlas bajas”, señaló. Zoellick.
En la Argentina los empresarios, en su mayoría, creen que la guerra de monedas, los afectará si la inflación sigue en alza y el Gobierno deja revaluar el peso. “Lo que vimos este año es un peso más fuerte, que aún es competitivo porque Brasil, nuestro principal socio comercial, tiene un real cada vez más fuerte, y porque el dólar se sigue devaluando en el mundo”, aseguró a El Cronista el CEO de una de las principales automotrices del país. “Sin embargo, si lo medimos en dólares, la Argentina de octubre es menos competitiva que la de enero pasado, porque el tipo de cambio casi no se movió pero los costos para producir aumentaron en promedio 20%”, dijo.
Al mismo tiempo, el empresario reconoció que la fuerte demanda de Brasil, al menos para la industria automotriz, es lo mejor que le pasó al sector en los últimos años. El razonamiento parte de una lógica. Como fabricar en Brasil hoy sigue siendo más caro que en la Argentina, y la demanda brasileña no frena, si bien la Argentina es menos competitiva que hace un tiempo porque aumentaron los costos, también dentro de los costos está la suba de salarios. Es decir, con mayor poder adquisitivo en el mercado interno, hay más dinero para volcar a la industria. Como ejemplo se puede tomar que este año el sector planea fabricar 700 mil vehículos, y establecer un récord histórico. Otros tantos, entre fabricados e importados se venderán en el mercado interno.
Hay otros sectores que están más preocupados. En este caso, las multinacionales (no automotrices) que tienen que decidir inversiones en el país ya no sólo preguntan por la seguridad jurídica o por el Indec. Ahora, la preocupación llega directamente desde el exterior, porque dicen que el mundo está ante un cambio de paradigma. “La historia ahora pasa por saber de dónde viene la inversión, y la inversión va a llegar de China e India, no de Estados Unidos”, pregunta y se contesta un alto directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Ante este escenario, los empresarios sostienen que el verdadero problema llegará si el Gobierno se queda sin herramientas para mantener el tipo de cambio a valores competitivos. “Pueden llegar grandes flujos de inversión del exterior porque el dinero no rinde en el mundo, y entonces se vuelcan a los emergentes. Si el dinero llega para inversión real es una cosa, pero si llega como capital especulativo, podemos estar complicados”, afirmó el gerente de finanzas de una multinacional brasileña con presencia en la Argentina.
Volviendo al principio, las advertencias de Zoellick surgieron luego de que un grupo bancario global, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), revisó al alza su pronóstico de flujos de capital privado a los mercados emergentes en u$s 116.000 millones a un total de u$s 825.000 millones en 2010, por encima de los u$s 581.000 millones del año pasado. El organismo afirmó que el alza continuará en 2011, cuando los flujos de capital privado neto a emergentes llegarían a u$s 833.000 millones. Todo esto viene a cuento de reclamos por parte de varios países. El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, había afirmado a finales de septiembre, a raíz de la intervención de Tokio en el mercado de divisas, que cree que el mundo está inmerso en una guerra comercial y de tipo de cambio, al tiempo que añadió que los países buscan obtener ventajas vía la manipulación de sus monedas. China es el país que atrae mayores críticas, ya que pese a anunciar en junio que permitiría que su moneda fluctuara de acuerdo con las fuerzas del mercado, el valor del yuan se mantuvo sin grandes cambios. |