La suba de tasas de China y las restricciones que impuso Brasil al ingreso de capitales para impedir que el real se siga revaluando alteraron la tranquilidad del mercado argentino. La guerra de las monedas se ha convertido en el peor enemigo de los inversores porque trajo una volatilidad extrema. «Ahora hay que hacer uso de opciones para poner límites a las subas o a las bajas de precios», señaló Nicolás López Sartorio, de Capital Markets Argentina.
El operador, al igual que tantos otros, no sabe si lo que ocurrió es una toma de ganancias después de una época de bonanza, o el principio de una tendencia. La guerra de las monedas complica cualquier pronóstico sobre bonos y acciones.
Hasta el lunes, un bono argentino con una renta de poco más de 9% en dólares era atractivo. Ahora, con este cambio de reglas de juego, los inversores piden más porque ven más riesgo. De hecho, el riesgo-país argentino subió un 3,08%, a 602 puntos básicos.
Que Brasil, el líder de la región, haya tomado una medida que frena el ingreso de capitales puede resultar una mala señal. Es absurdo pensar que una parte de los fondos que iban a ese país ahora busquen a la Argentina. Los inversores de Brasil iban al mercado de menor riesgo de la región donde se conformaban con retornos del 5%.
De todas maneras, los fondos de inversión más agresivos de Brasil estuvieron ensayando algunos cambios de cartera. Se los vio muy activos en la Bolsa de Nueva York comprando acciones de bancos argentinos. También compraron en la Bolsa local. Esto explica por qué en medio de la caída de papeles, las acciones de Galicia, BBVA Banco Francés y Banco Hipotecario tuvieron importantes alzas.
En cambio, los bonos no tuvieron esa demanda agregada. En el mercado sólo había vendedores. Si bien eran pocos los que estaban ofreciendo los papeles de la deuda argentina, los tenían que malvender ante la ausencia de compradores. Entre los más afectados estuvieron los cupones PBI, que perdieron hasta un 2%, y los Par en pesos, que bajaron un 2,30%.
Otros bonos que padecieron la toma de ganancias fueron los Bocon Pr 13, que ajustan por el CER, que perdieron un 2,18% y los Par en pesos con un 2,30%.
Entre los bonos en dólares, el Bonar X, que hasta hace poco era la revelación por ser un papel de mediano plazo con rendimiento cercano al 10%, bajó un 2,10%. El Boden 2015 cedió un 0,75%.
Los títulos más afectados fueron los que más habían subido en el último tiempo.
Como los bonos desde el jueves pasado venían tambaleantes, una parte de los inversores decidió tomar ganancias, ante el temor que generan factores tan complejos como la suba de tasas en China y las restricciones de Brasil que hicieron que el real baje de precio, algo que debe preocupar a la Argentina, que tiene su moneda revaluada.
Si China sube las tasas, afectará al consumo y los precios de las materias primas, que se sentirán en el monto de las exportaciones argentinas. Por lo pronto, la medida de los chinos hizo subir al dólar en el mundo y bajar los precios de todas las materias primas, incluido el petróleo, que perdió un 4% de su valor, y el oro, que bajó un 3%.
Lo positivo fue que el dólar en la Argentina no cambió su tendencia y siguió a la baja. Las compras del Banco Central por u$s 60 millones permitieron que suba una milésima y cierre en el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, a $ 3,9570.
En las casas de cambio continuó a $ 3,9750 y en el mercado marginal a $ 4,00. El euro en las casas de cambio perdió 3 centavos y cerró a $ 5,50.
Las reservas del Banco Central, después de las compras y ante la caída del euro y el oro, quedaron en u$s 51.548 millones.
Si el día no fue peor, es porque los vendedores de bonos apenas fueron un puñado. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se negociaron $ 1.116 millones, pero tan sólo $ 350 millones fueron en papeles de la deuda.
Las operaciones terminaron temprano. El mercado se llamó a silencio a una hora del cierre y quedó incierto para hoy. Todos esperan las noticias de Estados Unidos. No saben si la baja de precios fue una toma de ganancias o el cambio de tendencia porque se agudizó la guerra de las monedas. |