Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) crecieron en el primer trimestre de este año 10% en valor y 9% en volumen respecto de las ventas realizadas en el mismo período del 2003. Este incremento, aseguran los técnicos de Lavagna, se debió fundamentalmente a la recuperación del principal socio del Mercosur
La crisis brasileña por el momento no es motivo de preocupación para el Gobierno. Sin embargo, el equipo que conduce el ministro Roberto Lavagna está siguiendo muy de cerca la evolución de la economía del mayor socio del Mercosur y analiza de qué manera podrá atenuar el eventual impacto negativo que ocasionará en la Argentina una fuerte depreciación del real.
“Si Brasil se desacelera, se deprecia el real y, consecuentemente, se aprecia el peso, eso generará presiones sectoriales, que en su momento habrá que evaluar cómo disipar”, afirmó a Infobae una alta fuente del Ministerio de Economía. De ahí que, dijo, se analiza el impacto que podría tener en el sector real, que se traduciría en un mayor déficit de la balanza comercial del proyectado.
Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) crecieron en el primer trimestre de este año 10% en valor y 9% en volumen respecto de las ventas realizadas en el mismo período del 2003. Este incremento, aseguran los técnicos de Lavagna, se debió fundamentalmente a la recuperación de Brasil.
Los sectores que se pueden ver más perjudicados por una caída en el valor de la moneda brasileña son el textil, el de calzado y el avícola, entre otros. Sin embargo, el Gobierno podría atenuar el impacto con medidas tales como acuerdos de restricción de exportaciones entre los sectores privados de los diversos rubros industriales, como ya se realizó en otras oportunidades.
La coyuntura por la que atraviesa Brasil, con una moneda que en una semana se depreció 1,7% y cuyo riesgo país viene en ascenso, no le preocupa demasiado al ministro Lavagna, ya que -según sostienen en Economía- existió una “sobrerreacción de los mercados”.
“La economía se está recuperando, la producción industrial crece, la proporción de la deuda interna atada al tipo de cambio cayó fuertemente y el Banco Central está tomando las medidas correctas. Por todos estos fundamentals, no vemos que Brasil se vaya a caer”, destacó la fuente, quien, no obstante, manifestó que podría darse esa situación si existe una gran ola de pesimismo en los mercados.
“El nivel de superávit primario es superior al necesario para mantener estable la relación deuda/producto”, agregó la fuente consultada.
Volatilidad
En Economía no prevén que Brasil se vea muy afectada y su economía se desacelere, pero no descartan la existencia de una mayor “volatilidad” que impida al país reducir las tasas o, peor aún, obligue al Banco Central a subirlas.
Esta situación no impedirá a Brasil crecer, aunque sí contribuirá a que lo haga a un menor ritmo, señaló el informante.
La economía brasileña es muy vulnerable a los cambios de humor en el mercado y se vio afectada, entre otros factores de índole política, por la decisión de suba en la tasa de interés de la Reserva Federal norteamericana, que no sólo afectó al país -que está, incluso, fuertemente endeudada- sino a todos los mercados emergentes.
Natalia Donato |