El euro mantenía hoy su tendencia alcista y alcanzaba la mayor cotización frente el dólar en las últimas dos semanas, ante las perspectivas de que la economía europea se mantendrá en el carril de la recuperación.
Hacia las 08.30 horas GMT, la moneda única se cambiaba en Fráncfort a 1,2129 dólares, por encima de los 1,2105 del cierre de ayer. El Bundesbank alemán se ha mostrado relativamente optimista sobre la reactivación en Alemania, la primera europea, pese a la escalada de los precios del petróleo y la persistente debilidad del consumo, que no acaba de despegar. El clima entre los consumidores alemanes ha empeorado en mayo por la continuas dudas sobre el futuro desarrollo de la economía y la capacidad de políticos y economistas para impulsar el crecimiento y el empleo, según el instituto muniqués de sondeos GFK.
En España, el Producto Interior Bruto (PIB) creció el 2,8 por ciento en el primer trimestre del año en relación al mismo periodo del 2003, de acuerdo con los datos de la Contabilidad Nacional difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Según proyecciones del banco germano Commerzbank, los pronósticos de crecimiento del PIB para Francia en 2004 han mejorado medio punto, hasta el 2,5 por ciento, gracias principalmente a la dinámica generada por las exportaciones, un factor que comparte con Alemania.
Por otra parte, las noticias divulgadas en EEUU sobre un posible gran atentado en ese país a finales de mayo, coincidiendo con la festividad del Memorial Day, han perjudicado al dólar, no sólo frente al euro, sino frente las monedas de 13 de sus 16 mayores socios comerciales. La situación de inestabilidad y los repetidos atentados y explosiones en Irak en los últimos días también han contribuido a la depreciación del billete verde, aseguran los analistas.
Así, el atentado mortal perpetrado contra el jefe del gobierno provisional iraquí el 17 de mayo con un coche-bomba hizo bajar un 1 por ciento el cambio del dólar frente el euro.
En lo que no parece haber unanimidad entre los expertos es si el dólar ha entrado ya en un período de declive, ante el gran número de imponderables geopolíticos en el horizonte, incluida la evolución de los precios del petróleo. El presidente del Bundesbank, Axel Weber, comentaba ayer que un incremento teórico de 10 dólares por barril de petróleo durante el resto de 2004 dañaría el frágil proceso de reactivación económica en Europa. El optimismo sobre la economía es mucho mayor en Japón, donde el yen subió también a su cota más alta en dos semanas frente al dólar, en virtud del impulso que ha dado la recuperación a la demanda interna y al mercado bursátil. Sin embargo, la tendencia alcista del euro, que amortigua parcialmente la factura energética en Europa, puede verse truncada pronto si se confirma mañana que la economía norteamericana ha crecido a un ritmo del 4,5 por ciento anual en el primer trimestre del año. Tampoco está previsto que la divisa comunitaria reciba ayuda del Banco Central Europeo (BCE), cuyo consejo de gobierno dejará, probablemente, inalterados los tipos de interés el 3 de junio, según adelantan diversos economistas. El ministro español de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, pronosticaba hoy en una entrevista a Televisión Española que las tasas en Europa no se moverán en los próximos meses. La entidad emisora europea podría verse obligada a elevar el precio del dinero en caso de un imprevisto de gran magnitud, como podría ser un fuerte incremento del índice de inflación por el encarecimiento de los precios energéticos. La inflación recogerá fielmente la reciente subida de los carburantes, como ya indican los datos preliminares de mayo en Alemania, que colocan el Indice de Precios de Consumo en el 2,1 por ciento, cuatro décimas más que el mes anterior. |