Los problemas derivados por la insuficiente provisión de billetes (la Casa de la Moneda no alcanzaría a abastecer los elevados pedidos del BCRA) tuvieron ayer una consecuencia inesperada. Para evitar posibles problemas de stock, los bancos prefirieron guardarse los billetes antes que usarlos para suscribir letras, pese a que por esa inversión reciben tasas que superan en hasta tres puntos las que ellos les pagan a los ahorristas por sus depósitos.
"Si dejaron pasar el negocio es porque entienden que la situación es potencialmente complicada", explicó un analista que observó que el BCRA apenas pudo renovar títulos de deuda por $ 948 millones cuando le vencían más de $ 2100 millones.
Esto quiere decir que desde mañana habrá en la calle unos $ 1200 millones más en medios de pago (se agregan a los 261.300 millones circulantes en total), aun cuando las metas ya reformuladas por el BCRA vuelven a parecer desbordadas.
"Lo que no comprenden es que las subas en la asignación por hijo y las jubilaciones se pagan básicamente con efectivo. Y como entregan sistemáticamente menos billetes de los que les pedimos se agudiza la sensación de escasez", señaló un banquero.
La certeza de una distensión en la oferta de billetes físicos puso límites a la escalada que venía mostrando la tasa del crédito interbancario, que el viernes se había negociado al 12% anual (máximo en 2 años).
"Estamos garantizando la normal provisión de billetes y lo vamos a seguir haciendo", dicen desde el BCRA antes de conceder, sin embargo, que han aminorado "el ritmo de retiro de los deteriorados".

