Por Martín Kanenguiser - Con la desaparición de Néstor Kirchner, comenzó ayer una etapa enigmática sobre el manejo de la gestión económica del Gobierno, que, al parecer, no cambiaría en el corto plazo ni en ideas ni en personas.
En todo caso, los primeros gestos parecen confirmar que la Presidenta seguirá replegada en términos conceptuales sobre el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y en el ministro de Planificación, Julio De Vido, para la instrumentación.
Con ellos, la Presidenta consultó algunas medidas y, en menor medida, con el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Sólo por la tarde apareció en la Casa de Gobierno el desgastado ministro de Economía, Amado Boudou, quien, de todos modos, por ahora, según las fuentes oficiales consultadas, no sería reemplazado "porque eso reflejaría una señal innecesaria de debilidad".
En todo caso, como explicó una de las fuentes, es probable que nadie pueda ocupar el rol de Kirchner, quien se ocupaba de confirmar cada una de las decisiones estratégicas en materia económica del gobierno de su esposa. "Ellos se complementaban muy bien; él manejaba el partido y la caja; ella, otras cuestiones. Ahora no está claro quién va a cumplir el rol de él, pero hay tiempo porque es posible que no haya conflicto político hasta marzo", indicó otra fuente.
Antes de fin de año, las decisiones más ríspidas pasarán por el Congreso, donde, si el Gobierno quiere un nuevo presupuesto, debería contar con el dictamen de comisión la semana próxima. Hasta anoche, los bloques de la oposición -que quieren tratar el proyecto, pero con modificaciones- no habían recibido ninguna señal del bloque oficialista en ese sentido; tampoco hubo pedidos para que frenen la reforma del cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Mientras tanto, en la cuestión cotidiana, nada cambiaría demasiado, ya que tanto Marcó del Pont como Boudou tenían mayor vínculo con la Presidenta que con su marido. Juan Carlos Pezoa, el poderoso secretario de Hacienda acostumbrado a reportarle a Kirchner los datos diarios del gasto y la recaudación, también hacía lo propio con la Presidenta para no generar recelo.
"Desde la crisis con la dirigencia del campo, en 2008, crecientemente Cristina se involucró más en el manejo cotidiano de la gestión", indicó un funcionario del área económica. Eso no significa, aclaró, que no se valore la cercanía de los ex ministros Roberto Lavagna y Miguel Peirano, quienes ayer estuvieron en la despedida del ex presidente.
Un importante ex funcionario indicó: "La duda que nadie despejó es si ella va a querer cumplir con el deseo de él y extremar posiciones, o si, por el contrario, se modera; en cualquier escenario, no necesita cambiar funcionarios, sino los gestos de confrontación". Luego agregó: "Tiene que cambiar, para frenar la inflación y evitar una crisis".

