La decisión, que fue recibida por Wall Street con un repunte del 0,24%, tiene como objetivo disminuir más el costo de los préstamos al consumidor y a las empresas, que aún sufren los efectos de la peor recesión en décadas.El plan, según anunció el Comité de Mercado Abierto de la Fed tras dos días de reunión, consistirá en la compra de bonos del Tesoro desde ahora hasta junio de 2011, a razón de unos 75.000 millones de dólares por mes.
En la práctica, esta iniciativa, que se denomina "expansión cuantitativa", supondrá que la Fed imprimirá 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el fin de bajar los tipos a largo plazo para que la gente consuma más y las empresas puedan endeudarse y contratar. En un comunicado divulgado ayer, la Fed se refirió a la situación económica y expresó su "decepción" por el lento ritmo de reactivación, haciéndose eco del reclamo del electorado en los comicios legislativos de anteayer, que permitieron al Partido Republicano recuperar el control de la Cámara de Representantes.
Inquietud globalEl giro político en Washington provocó ayer una importante ola de inquietud en los aliados de Estados Unidos, preocupados por los desafíos que este nuevo escenario pueda provocar en la economía mundial.
Pese a sus promesas de restringir los gastos del gobierno y reducir el enorme déficit presupuestario del país, se espera que los republicanos se aboquen a enfrentar la angustia provocada por el desempleo (9,6%) y el bajo índice de crecimiento presionando de manera más dura para conseguir una prórroga de los recortes del impuesto a las ganancias para todos, incluyendo a los ricos, que fueron aprobados durante la presidencia de George W. Bush. Esta medida incrementaría el déficit y, por lo tanto, debilitaría aún más el dólar estadounidense.
"El resto del mundo, incluyendo Asia, observa a Estados Unidos sin ver ninguna medida política verdaderamente efectiva que pueda volver a encarrilar la economía", dijo Bart Van Ark, de la Conference Board, que mide los indicadores económicos norteamericanos.
Mantener los impuestos en sus niveles actuales, relativamente bajos, podría aumentar el gasto de los consumidores en Estados Unidos, mientras que un dólar más barato haría que las exportaciones norteamericanas fueran más competitivas. Pero los expertos dijeron que esas soluciones serían meramente transitorias y que tendrían pocas probabilidades de revertir la declinación del poder económico de Estados Unidos en un momento en el que los mercados emergentes han eclipsado a las naciones industrializadas como impulsores de la economía global. El representante John Boehner, el próximo presidente de la Cámara baja, reiteró ayer la promesa de reducir el tamaño del gobierno, crear empleos y cambiar el funcionamiento del Congreso.
Desde la perspectiva de los que están fuera de Estados Unidos, "resulta difícil creer las afirmaciones de probidad fiscal de los republicanos", dijo Simon Tilford, economista principal del Centro para la Reforma Europea, con sede en Londres. "Lo que están impulsando probablemente aumente el déficit en vez de lograr la dramática reducción que ellos quieren provocar."
Si Washington termina aumentando el déficit en vez de reducirlo, uno de los resultados podría ser un mayor debilitamiento del dólar, un escenario que preocupa a Europa, ya que limitaría sus chances de recuperación mediante las exportaciones, en momentos en que países como Gran Bretaña, Grecia e Irlanda adoptaron medidas de austeridad para fortalecer sus finanzas.
The New York Times y agencias AP y AFP

