El Gobierno argentino enviará hoy a los países que integran el G-20 el informe sobre el estado de su sistema financiero. Este trabajo coincide con la llegada de Cristina de Kirchner a Seúl, hacia donde partió ayer.
Se trata, en realidad, de tres informes separados, pero que se presentarán en forma consolidada. El más importante es el elaborado por el Banco Central y consta de 26 puntos. Allí se busca demostrar la solidez del sistema financiero, destacándose que se encuentra en una situación «privilegiada» en relación con los valores de liquidez y solvencia recomendados en las normas conocidas como «Basilea 2».
Además, también estarán las presentaciones elaboradas por la Comisión Nacional de Valores y la Superintendencia de Seguros. La presentación de este trabajo fue ordenada el año pasado y es obligatoria para todos los países que conforman el G-20. En términos técnicos esta presentación se denomina ROSC (Reporte de Observancia de Standares y Códigos). El objetivo es contar regularmente con información sobre la evolución de los sistemas financieros para prevenir futuras burbujas.
Contagio
Esto tiene que ver con el estallido de la crisis «subprime» en los Estados Unidos en 2007 y el efecto dominó que desencadenó en los bancos norteamericanos, pero que luego también contagió a los europeos, generando una crisis financiera global. Sólo la inyección millonaria de euros y dólares permitió suavizar los efectos de lo que podría haber sido una verdadera debacle.
«La presentación del trabajo es parte de tener una buena relación con el vecindario», aseguran en Casa Rosada. Aunque no lo mencionan, buscan disminuir con esto el efecto negativo que genera en la comunidad internacional la decisión de la Argentina e impedir la auditoría por parte del FMI desde hace ya cuatro años.
Resistencia
Claro que los efectos del incumplimiento del Artículo IV del Fondo son más graves, porque los propios países del G-20 son los que exigen al resto del mundo que acepte el control de las cuentas públicas del FMI. Pero la Argentina es el único del bloque de los 20 que continúa resistiendo.
La intervención del INDEC en 2007 y la manipulación de las cifras de inflación desde entonces resultan un obstáculo insalvable. El propio FMI ya advierte en sus informes que la inflación que calculan los privados es mucho más elevada que la oficial, y que la expansión del PBI es menor para los cálculos de consultoras privadas que lo que estima el organismo.
Es cuando menos dudoso que la presentación de este informe por parte de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont pueda tener algún efecto a la hora de acercar un acuerdo de la Argentina con el Club de París. En realidad, lo que exigen los países acreedores para renegociar la deuda de algo más de u$s 6.500 millones que mantiene la Argentina es primero pasar por la auditoría del Fondo. Pero desde el Gobierno ya dejaron claro que no hay chances de aceptar esta alternativa. |