Las disputas internas dentro del Gobierno volvieron la última semana a golpear duro en el centro del poder, y el ministro de Economía, Amado Boudou, quedó en medio de gran parte de las críticas de sus compañeros de Gabinete.
Ayer fue nada menos que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el que cuestionó al jefe del Palacio de Hacienda. Directamente lo desautorizó con una frase que el entorno del jefe de todos los ministros se encargó de resaltar y dejar correr: "No coincido" [ver aparte], sostuvo el funcionario sobre las últimas declaraciones de Boudou, que había manifestado que la inflación era un problema de la clase alta.
Si antes era Néstor Kirchner el que dejaba correr las pujas internas para después cortarlas él mismo y demostrar así liderazgo político, sin el ex presidente y con Cristina Kirchner fuera del país, los despachos oficiales se convirtieron en un hervidero de versiones. La más escuchada: una salida en el corto plazo de Boudou. Lo cierto es que nadie conoce en detalle el pensamiento de la Presidenta, con quien el ministro de Economía tiene una muy buena relación.
La versión más dura contra el economista la aportaban en los últimos días los referentes del riñón más cercano a Néstor Kirchner, en la cabeza del ministro de Planificación, Julio De Vido. Incluso algunas fuentes oficiales más independientes ya hablaban ayer de un destino fuera del Gobierno para Boudou.
Pero los rumores y las pujas crecieronLas peleas gremiales que hace una semana generaron un caos en el Aeropuerto de Ezeiza podrían volver a provocar cancelaciones de vuelos en Aerolíneas Argentinas, según advirtió el jefe del sindicato de pilotos.
En concreto, el presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Jorge Pérez Tamayo, reclama que a los vuelos comandados por sus afiliados no suban (ni como tripulación ni como pasajeros) los pilotos agremiados en Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA).
En una nota dirigida al presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, Pérez Tamayo advirtió: "Le solicito a usted,una vez más, que tome todos los recaudos necesarios para que no se embarque al personal involucrado en los vuelos de la compañía a fin de evitar posibles demoras y/o cancelaciones que afecten a los usuarios". Y de inmediato agregó: "Sirviendo la presente de expresa notificación, responsabilizo a usted por los hechos que se desencadenen por su inacción al respecto".
La pelea entre APLA (que nuclea a los pilotos de Aerolíneas) y UALA (con presencia mayoritaria en Austral) ya había provocado cancelaciones el 26 de octubre pasado.
En una nota enviada al presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, aún más cuando la descalificación la hizo pública Aníbal Fernández, lo que conmocionó a toda la Casa Rosada, por lo que las versiones cruzaron enseguida a la sede del Ministerio de Economía.
Allí, mientras Boudou compartía la comitiva oficial con la Presidenta en Seúl para la reunión del G-20, sus más cercanos colaboradores entraban en una vertiginosa carrera para tratar de determinar si las palabras de Aníbal Fernández habían sido una orden explícita de la jefa del Estado o no.
"Estamos todos sorprendidos", dijeron cerca del titular del Palacio de Hacienda a LA NACION.
Sucede que el jefe de Gabinete, un verdadero gladiador para evitar dar una respuesta incómoda ante los medios, se despachó sin problemas en contra de su colega de Economía.
Lejos de esquivar la pregunta, el ministro coordinador se dedicó durante unos minutos, por radio, a dar su propia postura de cómo el aumento de precios en los alimentos influye en los gastos de las clases de menores recursos.
"El que menos tiene prácticamente no paga servicios, con lo cual paga casi todos bienes que impactan cuando menos tienen, más fuertemente en lo que son alimentos y bebidas, que es donde se están viendo los aumentos más importantes", dijo Aníbal Fernández en Radio 10.
Cerca del funcionario ratificaron las palabras e incluso, como pocas veces antes, dejaron correr las versiones que insistían en que Boudou tenía los días contados en el Gobierno, algo que en el entorno del jefe del Palacio de Hacienda negaban.
Un ministro cercadoDe todas maneras, en la última semana, toda el ala más dura del Gobierno apuntaba sus críticas por lo bajo a Boudou, a quien ven como un "extraño".
La cara visible es De Vido, pero quien actúa por lo bajo es el viceministro de Economía, Roberto Feletti, afín al sector santacruceño en la Casa Rosada.
"El Gobierno entero no podía quedar pegado a la desafortunada frase de Boudou", reflexionaba ayer un encumbrado dirigente del oficialismo.
Pero la pregunta que se extendía anoche era si la jugada de Aníbal Fernández había tenido el aval o no de la jefa del Estado. "Si Aníbal se mandó solo, estamos en un gran problema. Se terminó el luto", infería otro relevante funcionario en referencia a la muerte de Kirchner.
Otra de las ya históricas internas que resurgieron en los últimos días fue la de Boudou y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que anteayer se alineó con el discurso del ministro del Interior, Florencio Randazzo, al culpar por la sostenida suba que registran los precios a los empresarios.
A contramano de Boudou, ambos funcionarios reconocieron públicamente que algunos productos venían registrando alzas.
Todos esperan por estas horas en Balcarce 50 que, al regreso de Seúl, mañana, la Presidenta muestre algún gesto para desactivar las versiones. Es decir que haga aquello de lo que antes siempre se encargaba Néstor Kirchner.
Brito le dio la razón al GobiernoEn medio de la polémica sobre la inflación, el presidente del Banco Macro, Jorge Brito, sostuvo ayer que, "cuando se dice que la responsabilidad de la inflación es de los empresarios, en alguna parte es cierto". "La suba de precios es un inconveniente que existe y hay que atacarlo, nada más", agregó.

