Por Javier Blanco - Los mercados sufrieron ayer un nuevo espasmo, tras confirmarse que China evalúa un paquete de medidas para enfriar un poco su economía, es decir, la que hoy hace las veces de locomotora y tracciona el crecimiento mundial aun cuando otras importantes economías hacen las veces de lastre.
Y así como la Argentina había ocupado un lugar de privilegio entre los beneficiados cada vez que el gigante asiático aceleraba, ahora que éste intenta frenar un poco, figura entre los que lideran el ranking de los perjudicados, aunque algunos analistas juzgan "exagerada" esta reacción.
El recuento de la jornada muestra que la soja, el maíz y el trigo cerraron ayer con bajas superiores al 5% en la Bolsa de Chicago (ver Pág. 6). Además, el riesgo país subió casi 3% (pese a que los inversores se enteraron oficialmente de que el Gobierno intentará regularizar la deuda internacional más importante que le queda) y la bolsa porteña encabezó el rojo generalizado de las bolsas del mundo al duplicar las caídas de sus pares europeas y triplicar las de Brasil y Chile.
Pero el dato más inquietante tal vez haya sido que el cambio de escenario financiero evidenciado en los últimos días consolidó la tendencia a la recuperación del precio del dólar frente al euro. La divisa europea se cambiaba a US$ 1,42 hace apenas ocho ruedas y cerró a menos de US$ 135 ayer. Este movimiento puede terminar con los beneficios que la guerra de monedas derramaba sobre la competitividad de un peso argentino ya jaqueada por la elevada y persistente inflación local.
El nuevo derrumbe llegó al filtrarse algunos detalles de ese plan chino, que esta vez incluiría controles de precios a los alimentos y medidas contra la especulación con precios de los granos, según reportó ayer China Securities Journal.
La novedad provocó el tercer reacomodamiento global de mercados en menos de un mes, en una jornada además complicada por las demoras que la Unión Europea exhibe para definir un plan de ayuda para Irlanda.
Esta secuencia se inició el 19 de octubre (cuando China elevó de 5,31 a 5,46% su tasa de referencia por primera vez en casi 3 años); siguió el viernes (cuando se especuló que volvería a hacerlo), y se repitió ayer, al comenzar a tomar forma el plan de "aterrizaje suave" en momentos en que algunos temen un default irlandés.
A tono con la magnitud de los intentos para contener la presión inflacionaria de esa economía (los precios al consumidor alcanzaron en octubre una tasa de crecimiento anualizada del 4,4%, la mayor en 25 meses, pero con alzas del 10,1% en los alimentos), los mercados fueron profundizando progresivamente sus ajustes aunque, para algunos analistas, de manera injustificada.
"Es evidente que entramos en una etapa de volatilidad provocada por el temor que genera Irlanda y la mala visión que los mercados parecen tener sobre el intento de enfriamiento de la economía china. Pero arreglar lo de Irlanda costaría mucho menos que lo que costó Grecia. Y China lo que está intentando es un ajuste de inspiración ortodoxa para intentar estabilizar su crecimiento con una tasa de inflación baja, lo que no me parece una mala noticia, sino todo lo contrario", opinó el analista Luis Palma Cané, de la administradora Fimades.
¿Ajuste o cambio de tendencia?
Palma Cané es concluyente: sostiene que los que esperen un cambio de tendencia en los mercados "se equivocarán". En todo caso, dice, "estamos ante un ajuste saludable".
"Lo que observo es que las tasas de interés en Estados Unidos empezaron a reaccionar y el movimiento de la última semana está diciendo claramente que las tasas nominales encontraron un piso. Por otra parte, desde el punto de vista de la economía real, no es para nada evidente que Estados Unidos necesite una devaluación adicional del dólar para estimular el nivel de actividad", opinó José Echague, de la consultora Quantum Finanzas, y apuntó al que, tal vez, sea el costado más preocupante que este reacomodamiento tiene en las monedas, al provocar ajustes devaluacionistas en el real, el peso chileno y mexicano y el euro (ver infografía), pésima noticia para la salud del peso argentino.
Si a esto se agrega el impacto que la revalorización global del dólar comienza a mostrar sobre los precios de las commodities, la inquietud crece. Ayer, por caso, al cierre de las operaciones, la soja cotizaba en Chicago a US$ 448,18, con una baja de US$ 24,53. El maíz a US$ 207,27, con una merma de US$ 11,42, y el trigo, a US$ 230,11 (perdió US$ 17,09). Así, en apenas un día, y por el ajuste en los precios, el país habría resignado potenciales ingresos por unos US$ 1300 millones.
Aun así, el retroceso de los granos desde que comenzó este reacomodamiento fue inferior al registrado en los precios de las materias primas energéticas y los metales, tal vez porque este ajuste llegó cuando el país parece haber restablecido sus relaciones comerciales con China tras algunos desencuentros.

