Los inversores locales se preguntaban ayer, con sorna y de bronca, si la sola mención de algún tipo de acercamiento al Club de París no es mufa.
Los más memoriosos arriesgaban esta conclusión tras comparar la reacción que el mercado había tenido ante un anuncio que, a priori, se consideraba que debía haber derramado beneficios.
Recordaban que el 3 de septiembre de 2008, un día después de que el Gobierno anunciara su decisión de cancelar esa deuda con reservas, el dólar subió un centavo, el Merval cerró neutro y el riesgo país quedó al borde de los 700 puntos ( 2 por ciento). Doce días más tarde quebró Lehman Brothers y se disparó la crisis financiera global, que dejó ese pago en la nada.
La versión 2010 del "día después" de un anuncio similar dejó igual panorama. Se creía que todo iba a subir, pero se hundió 4,5% el Merval y disparó 2,7% el riesgo país. Además, subió un centavo el dólar tras estar quieto casi cuatro meses. "Si la secuencia se repite, en diez días tenés la confirmación de que no hay paquete de ayuda a Irlanda y...", dijo haciendo cuernitos un avezado agente.
La anécdota muestra el costado cabalístico de los operadores, aunque las pérdidas de ayer dolieron menos que las de 2008 porque se venía de una racha alcista importante. Pero la inquietud está instalada, especialmente, porque el dólar afuera no deja de subir.
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Es el valor en dólares al que cerró ayer el euro. Apenas ocho ruedas atrás estas monedas se intercambiaban a US$ 1,42.
Javier Blanco

