Por Oliver Galak - La mejora de la infraestructura energética fue una exigencia que ni los oficialistas pudieron obviar. El pedido por el ferrocarril atravesó los discursos de izquierda y derecha. La relación entre la banca pública y el crédito a la industria fue otro tópico reiterado, aunque para formular propuestas no siempre similares.
Invitados para exponer sus planes de políticas industriales, dirigentes de los principales partidos políticos intentaron convencer ayer al público de la conferencia anual organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA) acerca de cuál es el mejor camino para sostener el crecimiento del sector.
Lo fueron haciendo de a uno y sin posibilidades de cruzarse en público. En general, no recibieron más que aplausos de ocasión. El único que logró arrancar una aprobación más espontánea fue el presidente de la UCR, el senador Ernesto Sanz, que fue aplaudido con fervor cuando pidió "previsibilidad en las reglas de juego laborales" y criticó que "la legislación laboral esté sometida a los humores de un diputado", en alusión al oficialista Héctor Recalde y su proyecto de reparto de las ganancias empresarias.
Tren vs. camiónEl primero en hablar había sido Fernando "Pino" Solanas, líder de Proyecto Sur, quien opinó que "un país extenso como la Argentina es inviable sin el ferrocarril", al tiempo que recordó que transportar carga por esa vía es entre 5 y 8 veces más barato que por camión. También planteó la necesidad de tener una petrolera estatal y modificar la ley de entidades financieras de José Alfredo Martínez de Hoz, "el mayor destructor de la industria argentina".
El oficialismo estuvo representado por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que prefirió hablar de las cosas que ya está haciendo en su provincia, como los créditos a las pymes y la organización de parques industriales. Aunque no lo mencionó como un problema, reconoció la necesidad de "seguir intensificando las inversiones en energía" y de buscar fuentes alternativas de energía, como la eólica, la solar y los biocombustibles. En otro panel, su colega salteño, Juan Manuel Urtubey, fue algo más enfático: "El millón de BTU se paga 4 veces más caro al otro lado de la frontera (que al productor local). Estas son condiciones que desalientan inversiones".
El senador socialista Rubén Giustiniani -además de mencionar proyectos de ley en marcha en materia de energía, trenes, rutas nacionales y distribución de los subsidios- expuso la necesidad de crear un banco destinado al desarrollo. "Que la banca pública esté para apoyar a la pyme y no que su objetivo sea financiar al Estado, como parece hoy."
Sobre este punto, Sanz dijo que no creía en la creación de una nueva entidad sino en convertir al BICE en una especie de Bndes (el banco de desarrollo brasileño). "Las empresas argentinas están perdiendo licitaciones aquí y en Chile sólo porque las brasileñas tienen la financiación del Bndes", denunció. En cambio, el senador Juan Carlos Romero (Peronismo Federal) advirtió: "No debemos repetir la experiencia de un Banco Nacional de Desarrollo, que llegó a su final quebrado" y, en cambio, propuso garantizar la seguridad jurídica para que las empresas decidan invertir y tengan "acceso al financiamiento interno y externo".
Tanto Sanz como Romero mencionaron la necesidad de discutir el sistema de obras sociales. El peronista disidente fue más lejos y pidió concretar la "democratización sindical".
Ninguno comentó el ambicioso llamado que había hecho el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, para acordar "un pacto de industrialización a 30 años" y preservarlo de la puja electoral. El líder de Pro habló de transporte, energía e innovación y propuso llegar a 2030 con 50 multinacionales argentinas que "conquisten el mundo y exporten sus productos".

