Dublín - Finalmente, tras resistirse durante más de dos semanas a solicitar ayuda de la Unión Europea y del FMI para evitar el costo político de un plan de ajuste, Irlanda terminó pidiendo el rescate. El primer ministro Brian Cowen anunció ayer que las autoridades de la UE aprobaron un préstamo con la asistencia del Fondo Monetario. El monto -que todavía se sigue negociando- se ubicaría entre 80.000 y 90.000 millones de euros, según dijo una alta fuente de la comunidad europea.
Los recursos serán para cubrir los vencimientos de deuda de 2011 y capitalizar a los principales bancos irlandeses. Cowen anunció, además, que el «tamaño» de su sistema bancario se reducirá significativamente como parte del plan de reestructuración contemplado en el fondo de rescate de la UE y el FMI. Adelantó también que el Ejecutivo abre ahora otra ronda de negociaciones con las autoridades competentes para determinar los detalles y las condiciones del rescate, aunque se descuenta que Dublín se verá obligada a corregir la política presupuestaria del Estado irlandés y a sanear su sistema bancario. El fondo de rescate, cuyo vencimiento se ha fijado en tres años, será financiado a través del mecanismo de asistencia del presupuesto comunitario, de la facilidad de estabilidad financiera creada en julio pasado y del FMI.
Impuesto
El primer ministro celta sostuvo que el impuesto sobre sociedades se mantendrá en el 12,5%, a pesar de que varios países europeos califican esta tasa, clave para atraer a Irlanda inversiones extranjeras, de competencia desleal. «Unos de los elementos centrales del programa (de ayuda) consistirá en acometer una profunda reestructuración a largo plazo de la viabilidad y salud del sistema bancario irlandés», explicó el primer ministro en una rueda de prensa, en la que estuvo acompañado por Brian Lenihan, ministro de Finanzas.
Lenihan, por su parte, indicó que el Reino Unido y Suecia, ambos fuera de la moneda única, se ofrecieron a contribuir al rescate con un «préstamo bilateral» si Irlanda lo pide, tal y como hizo el país escandinavo en el pasado con Islandia y Letonia.
El consejo de ministros del Ejecutivo de Dublín también finalizó ayer la redacción del plan de austeridad cuatrienal, que será presentado mañana y cuyo objetivo es reducir el déficit hasta el 3% del PBI en 2014 a través de recortes valorados en 15.000 millones de euros. Según Cowen, la UE y el FMI ya han aprobado su aplicación, cuya primera fase comenzará el próximo 7 de diciembre si el Parlamento nacional refrenda los presupuestos generales para 2011, que prevén recortes de hasta 6.000 millones de euros. Señaló que se impondrá un nuevo régimen fiscal, similar al que existía antes de 2006, y que, además, se podrían crear impuestos adicionales a las propiedades y sobre la clase social que llaman «superricos». En los nuevos presupuestos también se contemplan drásticas reducciones de las prestaciones sociales y, quizá, del salario mínimo interprofesional, que con casi 9 euros la hora, es el segundo más alto de la UE.
El ministro de Finanzas sostuvo que «los bancos están financiados como parte del Eurosistema, pero no podemos permanecer en este estado para siempre. Tiene que haber cambios estructurales en las entidades para ponernos de nuevo en el buen camino».
Dependencia
El sector bancario de Irlanda, al borde del colapso por su exposición al negocio inmobiliario tras el derrumbe en el precio de las propiedades durante la crisis financiera global, se volvió dependiente de los fondos del Banco Central Europeo y sufrió un éxodo de los depósitos en los últimos seis meses.
Medios locales dijeron que el paquete, que se espera sea dado a conocer en las próximas horas, incluiría reducción en el salario mínimo, en los beneficios para niños y en las asignaciones para desempleados, lo que podría generar un alto rechazo de la población. Las exenciones impositivas a quienes tienen mayores rentas también serían suspendidas.
Agencias DPA y EFE |