FERNANDO ALONSO y JUAN CERRUTI - En el directorio del Fondo Monetario Internacional comenzó a circular una carta donde se expresa las objeciones técnicas a las estadísticas oficiales de la Argentina y se hace un reclamo al país para que mejore la calidad institucional del Indec. El Gobierno argentino fue alertado del contenido del documento –una versión del Artículo VIII, del FMI– y decidió un gestión de urgencia para detenerlo, por lo menos mientras se lleva adelante la anunciada negociación con el Club de París.
Ese fue el motivo del viaje del canciller Héctor Timerman y el ministro de Economía, Amado Boudou, la semana pasada a Washington para entrevistarse con el a dialogar con John Lipsky (número dos del organismo) y Nicolás Eyzaguirre (Director del Hemisferio Occidental). También se cumplió con el trámite formal para la acreditación de Alfredo Mc Laughlin como representante de la Argentina ante el FMI.
Fue precisamente Mc Laughlin el que tomó conocimiento de la carta, sustentada en el Artículo VIII del estatuto del FMI e interpretada como el llamado de atención al país que se aprobó durante la última asamblea anual del organismo, por resistirse a cumplir con otro de los artículos constitutivos del organismo, el denominado Artículo IV que crea la auditoría económica de los países.
La fugaz visita de Timerman y Boudou a la capital estadounidense intentó ser ocultada por el Gobierno para evitar que los motivos de la presencia de estos dos altos funcionarios salieran a la luz. Por el momento no trascendieron detalles del documento del FMI.
Pero algunas versiones indican que el Gobierno estaría negociando que dilate la divulgación del informe hasta cerrar el acuerdo con el Club de París y luego sí comenzar paulatinamente un sinceramiento del Indec que haga converger lentamente los datos oficiales con los informados por los privados. Al menos esa habría sido la promesa que dejaron en Washington Timerman y Boudou.
Más allá de las eventuales sanciones que podría aplicar el FMI por la negativa de la Argentina a permitir la revisión anual de la economía (se decidió en la última asamblea en la que no estuvo presente Boudou, que se quedó en un hotel de Washington para no convalidar) lo que resolvió ahora el directorio es aplicar el Articulo VIII que establece que “el Fondo puede requerir a sus miembros que proporcionen información como lo crea conveniente para sus actividades incluyendo, como mínimo necesario para la realización efectiva de los deberes del Fondo, los datos nacionales en los siguientes asuntos”. Acto seguido el Artículo VIII enumera una serie de indicadores económicos, entre los cuales se encuentra el índice de precios.
El punto plantea “como lo crea conveniente” el organismo y esto facultaría al organismo que dirige el francés Dominique Strauss Khan a pedir modificaciones en la forma que el Indec elabora las estadísticas.
Éste sería el punto de la discordia y el motivo por el cual Timerman y Boudou viajaron al FMI para evitar que el tema estallara a días del inicio de las negociaciones con el Club de París.
Más de allá de que la vocera del FMI, Caroline Atkinson, señaló que es habitual este intercambio de visitas, no hay antecedentes del viaje imprevisto de dos ministros a la sede del Fondo, si no se trata de un tema calificado como urgente.
En el Fondo no vieron con buenos ojos el anuncio del inicio de las negociaciones con el Club de París, prescindiendo del organismo. Por ahora decidieron mantenerse al margen, a la espera de cómo se desarrollan los acontecimientos. Pero por lo bajo advierten que no avalarán un acuerdo de mediano o largo plazo con el Club sin auditoría del FMI, porque eso contradice el estatuto del Club de París y sentaría un mal precedente de cara a otras negociaciones.
La entidad que dirige el francés Ramón Fernández quiere que la Argentina pague en un plazo no mayor a un año y medio. Pero en el Gobierno apuntan a plantear la discusión en un periodo igual o mayor a tres años.
En este sentido, en la primera semana de diciembre partiría a París una misión encabezada por Boudou y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, para comenzar a dialogar con los representantes del Club.
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