En un contexto con el dólar debilitándose, el aluvión de divisas que salen de Estados Unidos presiona a tal punto a los mercados emergentes que obligó a los bancos centrales de la región a tomar partido sobre el control de capitales. Sin embargo, dejó dividida a la región. Una mesa presentada el viernes pasado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, con altos funcionarios de las respectivas entidades monetarias de la región, mostró esas diferencias. Los responsables del manejo de la política monetaria en Brasil y Argentina defienden con énfasis las medidas que restringen el ingreso de divisas, y que ya empezaron a aplicar desde hace meses; mientras que Chile y Uruguay las califican como causantes de desequilibrios en la macro y se resisten a la implementación.
“¿Es recomendable el control de capitales?”, preguntó El Cronista a Emanuel Kohlsceenm, miembro del departamento de research del Banco Central de Brasil. “No es ideal pero lo que Brasil está aplicando hoy en día son sistemas excepcionales. Tenemos que considerar todas las opciones. Estamos ante una situación excepcional, con una segunda mayor economía del mundo con tipo de cambio fijo, etcétera”, justificó. El analista abocado a realizar investigaciones económicas para la entidad que –todavía– dirige Henrique Meirelles, había dedicado toda su exposición a repasar las variables proyectadas para la macro brasileña. Entre ellas, la fuerte reversión en el flujo de divisas que sintió esa economía en el último año: de una fuga de u$s 10.000 millones mensuales, en enero de 2009, a un ingreso cercano a los u$s 30.000 millones, en 2010. El responsable de la Argentina fue Jorge Carrera, hoy jefe de investigaciones económicas en el Banco Central. “Esta lluvia apreciadora se ha desencadenado en todos los emergentes (...) Y se sabe que los países con monedas apreciadas crecen a menor ritmo que el resto”, se lamentó. De ahí que considerara alentadora la nueva posición del FMI que “abre una ventana interesantes con su percepción sobre la adopción de la regulación de los flujos”.
El control de capitales encontró críticas más enfáticas en las conferencias de los economista de los bancos centrales. Javier García Chico, jefe del departamento de research del Banco Central de Chile, consideró que el control de capitales “es más complicado y menos efectivo cuanto más desarrollado sea el sistema financiero y cuanto más integrado esté” a los mercados internacionales. “En ese caso, se hace demasiado fácil eludir el control, y muy difícil implementarlo”, agregó. Pero alertó, además, por los desequilibrios que pueden generar en el mercado interno: “los flujos pueden ser desestabilizadores cuando los sistemas financieros son frágiles, si bien pueden provocar efectos deseables en la composición de la entrada de capitales”, comentó.
A su turno, el gerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Uruguay (BCU), Gerardo Licandro, dejó en claro que coincidía con el economista chileno en la consideración de que “los controles de capitales no cambian el nivel de los flujos de fondos sino sólo la composición”. Y agregó que a su juicio “tienen pocos beneficios de corto plazo, pero serias contraindicaciones de largo”. |