Por Alberto Armendariz - RIO DE JANEIRO.- Ahuyentar temores y ratificar el rumbo de la economía. Esos son los objetivos de la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, quien ayer, en una clara señal de que mantendrá las políticas económicas establecidas por el saliente gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, confirmó al frente del Ministerio de Economía a su actual jefe, Guido Mantega, y anunció el nombramiento del experimentado Alexandre Tombini como presidente del Banco Central.
"La presidenta electa determinó que el nuevo equipo económico asegure la continuidad de la política económica del gobierno de Lula, basada en el régimen de metas de inflación, cambio flotante y responsabilidad fiscal", informaron los asesores de prensa de Rousseff. Según la nota, el equipo económico que asumirá las riendas del país a partir del 1º de enero promoverá "los avances que llevarán a Brasil a vencer la pobreza y alcanzar el nivel de nación plenamente desarrollada".
Mantega, de 61 años y cuya continuidad ya se daba prácticamente por descontada desde hacía una semana, asumió el cargo en 2006 tras la repentina renuncia de Antonio Palocci, que fue salpicado por un escándalo de corrupción en el Congreso. Durante su supervisión, Brasil ha disfrutado de uno de los períodos de mayor crecimiento económico en su historia, aunque Mantega ha suscitado críticas por el enorme aumento del gasto público.
Para tranquilizar a quienes piensan que el gasto se puede incrementar aun más, el ministro aclaró ayer que el crecimiento sólo será sustentable si se logra sin desequilibrios macroeconómicos, sin generar deuda ni inflación y con solidez fiscal como base fundamental. "2011 será el año de la consolidación fiscal", aseguró.
En tanto, para poner freno a las especulaciones de que buscaría controlar el Banco Central y ahuyentar los rumores, sobre todo desde la Argentina, de que podría devaluar el real, Rousseff confirmó la actual política monetaria al nombrar a Tombini, un hombre de carrera dentro del Banco Central, para reemplazar a Henrique Meirelles al mando de la entidad.
Buena reputación
De 46 años y hasta ahora director de Normas del Banco Central, Tombini tiene muy buena reputación, es considerado uno de los arquitectos del régimen de metas inflacionarias, un economista conservador, prudente, defensor de la austeridad fiscal y de la autonomía del Banco Central y con gran experiencia en el combate a la inflación.
"Tuve conversaciones largas y muy buenas con la presidenta electa, Dilma Rousseff, y ella dice que el Banco Central bajo mi dirección debe seguir persiguiendo esa meta", señaló Tombini, al destacar que la inflación establecida por el Banco Central para 2010 y 2011 es de 4,5 por ciento. Su nombramiento en el cargo deberá esperar hasta que sea ratificado por el Senado.
El equipo económico de Rousseff se completó con la designación de Miriam Belchior como ministra de Planificación, Presupuesto y Gestión, cargo que actualmente tiene Paulo Bernardo. Esta ex profesora de Economía, Administración y Contabilidad de 44 años se desempeñaba hasta ahora como coordinadora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), el motor principal del plan de desarrollo de infraestructura del gobierno de Lula.
De los tres funcionarios anunciados ayer, es la única que es considerada parte del círculo cercano de Rousseff -los otros dos son vistos como empujados por el actual presidente-, ya que ambas trabajaron juntas en la Jefatura de Gabinete de Lula cuando la ahora mandataria electa ocupaba ese puesto.
Los nombramientos apuntan a que Rousseff no pretende hacer olas en la política económica -al menos no en los primeros meses de su administración-, manteniendo al Estado como el gran estimulador del crecimiento y del desarrollo social, pero sin perjudicar la disciplina fiscal.
"La primera misión que nos fue encomendada es superar la media de 5% anual a la que ha crecido la economía en los últimos años", adelantó Mantega, y agregó que se seguirá generando empleos y combatiendo la pobreza.
"El objetivo de Dilma es erradicar la miseria en cuatro años", afirmó esperanzado el ministro.

