Por Pablo Wende - Un nuevo salto tuvieron en las últimas semanas los principales agregados monetarios. La circulación monetaria, por ejemplo, ya presenta un crecimiento de casi el 36% en términos interanuales, mientras que la base monetaria aumenta a un ritmo del 33,5%. Este comportamiento de la política monetaria que implementa el Banco Central no es aislado del resto del contexto económico. El dato más relevante tiene que ver con una suba del gasto público, que si bien venía creciendo a un promedio del 33% en octubre, ya aumentó a un ritmo del 39%. Y se estima que mantendrá el mismo comportamiento en este último bimestre.
De esta forma, la cantidad de dinero que circula termina acompañando y avalando el incremento del gasto. Pero las consecuencias se van a los precios. No es casualidad que se haya producido una nueva aceleración de la inflación.
En octubre el índice de inflación llegó al 2,4% (el INDEC informó el 0,8%), este mes las consultoras privadas estiman el 1,6% en promedio (noviembre no suele ser un mes de estacionalidad alta para la inflación), mientras que en diciembre volvería a trepar más del 2% por el consumo relacionado con las fiestas y la proximidad de las vacaciones. Esta evolución provocó que consultoras económicas como M&S elevaran su cálculo de inflación para 2010 del 25% al 27%.
La aceleración en el aumento de los agregados vinculados con la cantidad de dinero se nota desde agosto, cuando el Central decidió flexibilizar el programa monetario, en el cual aceptó un incremento en la cantidad de pesos del 19,5% a casi el 30% en términos anuales.
El principal instrumento que tiene el Central para expandir la cantidad de dinero es la compra de dólares. La entidad acaba de superar el nivel de u$s 10.000 millones, cuando todavía falta poco más de un mes para que finalice 2010. Los u$s 10.287 millones adquiridos hasta ahora más que triplican los u$s 3.300 millones de saldo favorable que había arrojado 2009. La cifra supera ampliamente el nivel adquirido de los últimos tres años y sólo quedará por debajo de los u$s 14.000 millones que había comprado en 2006, cuando la inflación todavía no aparecía como un problema tan grave.
La emisión monetaria sólo es parcialmente absorbida (o «esterilizada», en la jerga financiera) por el Central, a través de la colocaciones de Lebac, Nobac y también de pases pasivos. De los $ 6.000 millones que aumentó la base monetaria en los últimos treinta días, sólo la mitad se explica por la compra de dólares. La otra mitad de los pesos que se expandieron tuvo que ver con una disminución neta tanto en los títulos que emite el Central como en el nivel de pases pasivos.
Esta aceleración también se nota en los niveles de crédito, ya que los préstamos al sector privado están aumentando a un ritmo del 35% anual, superando incluso la evolución del PBI nominal, y el dinero excedente que tienen las entidades hace prever que esta tendencia no sólo se mantendrá sino que podría ir en aumento al menos en los próximos meses.
Los agregados monetarios, al igual que la política fiscal que muestra una importante aceleración del gasto, resultan incompatibles con la idea que tiene el Gobierno con la convocatoria al «pacto social». Resultará muy complicado que los gremios acepten ponerle un tope a la demanda salarial del 20% y las empresas cumplan con su compromiso de no ajustar si sigue creciendo a este ritmo el resto de las variables.
A duras penas el Central podrá cumplir este año con la meta establecida en el programa monetario ya modificado hace poco más de dos meses, que establece un incremento anual del M2 (base monetaria más cuentas corrientes y cajas de ahorro) del 29,4%. Esto será posible gracias a cierta «contabilidad creativa» que ya es tradicional y que consiste en el traspaso de pesos por parte de entidades públicas de cajas de ahorro a plazo fijo.
En cambio, los agregados monetarios del sector privado difícilmente terminen cumpliendo la meta indicativa que se había estipulado. Enmarcarse en aquella condición demandaría un fuerte esfuerzo de absorción adicional de pesos en diciembre que el Gobierno no está dispuesto a implementar, con el argumento de evitar cualquier medida que implique ajustar o enfriar la economía. |