El organismo se refirió así a la nota que publicó ayer este diario, en la que se menciona una campaña de control en la que se enviaron 320.000 cartas a personas y empresas que compraron divisas en los últimos meses. Según testimonios recogidos por La Nacion, la misiva llegó incluso a jubilados que habían comprado US$ 500 en bancos de la City.
"No controlamos operaciones tan chicas, salvo que al realizarse se esté excediendo un monto anual que establecimos como límite", dijo el funcionario, que no quiso revelar ese monto para evitar que eventuales evasores lo tomen como referencia. Sin embargo, aclaró que ese límite "incluye a sólo el 13% de las operaciones de compra". Según su descripción, se fijó de modo de alcanzar "al potencial contribuyente que paga impuestos en Ganancias, bienes personales u otros tributos nacionales, y no a monotributistas o empleados en relación de dependencia".
El control contempla distintos niveles, desde un llamado de atención cuando se observan inconsistencias entre el monto operado y los impuestos declarados, hasta la inspección directa.

