No hay divorcio en puerta ni nada parecido. El mercado local perdió ayer un nuevo round en la pelea por ver qué mercado se queda con las mejores valuaciones. Los bonos locales retrocedieron en forma contundente: el Discount en pesos cedió 1,9% y en dólares cayó 0,63%; el PAR perdió 1,62% y en dólares 2,2%. Por su parte, el cupón PBI en pesos cayó 1,15%.
Claro que del otro lado, no hubo una mejor performance. Lejos de levantar cabeza, las plazas del mundo continuaron en baja profundizando la tendencia de los últimas ruedas. Luego del rescate a Irlanda, la mirada de los inversores está puesta en España e Italia (entre otros) por ser naciones con problemas fiscales y de deuda. Pocos creen que se detenga el efecto contagio, ya que después de todo, al salvataje de Grecia le siguió ahora Irlanda y podría continuar. De hecho, la calificadora S&P colocó en perspectiva negativa la nota de Portugal.
De ahí que los mercados siguieron desconfiando. En EE.UU, el Dow Jones cayó 0,42% mientras que el S&P500 cedió 0,60%. En América Latina se vieron caídas de 0,30% en promedio, mientras que el Merval local perdió 0,26% y los títulos públicos tropezaron hasta 3%. En Europa se vieron caídas de 1%.
La noticia fue el diferencial de rendimiento de los bonos españoles e italianos a diez años con el bono alemán, que sirve de referencia en la zona euro, y que alcanzó niveles máximos. La diferencia entre el interés del bono español a diez años y el alemán registró 300 puntos básicos. La diferencia entre la tasa del bono italiano y el bund alemán creció a 209 puntos básicos (2,09%). Esto significa que para colocar sus títulos en los mercados internacionales, ambos países deben ofrecer una prima de riesgo de respectivamente 3% y 2,09% en comparación con la tasa del bono alemán, una situación difícilmente sostenible a largo plazo. De hecho, la ola de ventas hace recordar las caídas que precedieron la decisión de la Unión Europea en mayo de establecer un fondo de rescate de 750.000 millones de euros para rescatar la moneda común.
“Hay gran desconfianza en la zona euro en este momento. Los inversores a largo plazo vuelven a las acciones industriales alemanas y a los valores de las economías emergentes. Lo único bueno de esta crisis para las acciones europeas es el debilitamiento del euro”, dijo David Thebault, jefe de Global Equities en París.
De todas formas, para algunos, hay exceso de pesimismo. El jefe ejecutivo de Deutsche Bank, Josef Ackermann, dijo que la desconfianza de los inversores respecto a España es injustificada y que los problemas en el sector bancario son “manejables”. “Los datos económicos de ninguna manera justifican la evidente desconfianza que existe en el caso de España, aunque no solo allí. España puede lidiar con sus problemas por sí sola”, afirmó.
También el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, salió a calmar las aguas. “No creo que la estabilidad financiera de la zona del euro pueda cuestionarse verdaderamente. Los observadores tienden a subestimar la determinación de los Gobiernos”, manifestó Trichet.
Tanta incertidumbre golpeó al mercado local. El Merval cayó 0,26% hasta los 3.261,49 puntos. Entre los papeles que más bajaron se ubicaron Banco Francés (-3,87%), Banco Hipotecario (-3,66%) y Transener (-1,40%), mientras que las alzas fueron lideradas por Edenor (3,70%) y Banco Macro (1,52%). El volumen de negocios apenas alcanzó los $ 58,53 millones. “El mercado vuelve a corregir de la mano de los ruidos financieros que azotan a Europa, pero a esta altura no son más que excusas para que el Merval siga en un proceso correctivo tras las fuertes ganancias de los últimos meses”, dijo Leopoldo Olivari, de Bacqué SDB. |