Por Mercedes Colombres - Donde hubo fuego, cenizas quedan. O eso al menos es lo que quieren demostrar los ruralistas de la Mesa de Enlace, que luego de meses de peleas y entredichos se reunieron con la excusa de protestar por los problemas del trigo y de la carne, y mostrar cierto grado de consenso.
"Tuvimos disputas, pero hoy estamos unidos para reclamar por problemas comunes a productores grandes y chicos: el fracaso de una nueva cosecha del trigo y los problemas impositivos que tenemos en relación con la ganadería", dijo el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, encargado de oficializar la reconciliación de los dirigentes en una conferencia de prensa realizada ayer en la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro).
La elección de Buzzi como orador no fue casual. Fue él quien destapó los problemas de convivencia del grupo, ocasionados por los insistentes coqueteos de la FAA con el Ministerio de Agricultura, que enojan al resto de las gremiales. Y pese a que los ruralistas intentaron mostrarse muy unidos, ayer Buzzi insistió en defender al ministro Julián Domínguez. "Nuestras críticas no van dirigidas hacia él. Acá el responsable es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno", destacó.
Justamente fue Moreno el blanco de las quejas de las entidades, acusado de manipular los precios del trigo en favor de las empresas cerealeras y de los molinos. "Por quinto año consecutivo, Moreno perjudica a los productores en favor de los grupos concentrados. Gracias a este esquema perdemos los productores, que vendemos un trigo barato, a $ 0,70 el kg y los consumidores, que pagan $ 8 por kg de pan. Necesitamos que se libere el mercado", dijo Buzzi.
El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, acotó que el costo de la distorsión que genera la intervención oficial en el mercado triguero ocasiona una pérdida para los productores de $ 600 por hectárea, que se transfiere a exportadores y molinos. "Y si se suman las transferencias de trigo y maíz, son 600 millones de dólares que salen de la producción al bolsillo de otros sectores de la cadena", destacó.
Otro de los temas de queja fue que, debido al aumento de precios en la ganadería y la falta de actualización por inflación, los productores ganaderos deberán deshacerse de animales para poder pagar Ganancias. "Por el aumento de precios vamos a tener que pagar más por la misma cantidad de animales, lo que va a retrasar más la recuperación del stock vacuno. Y al no haber actualización por inflación, un problema que afecta a todos los sectores de la economía, el problema se vuelve mucho más grave, porque se generan ganancias ficticias", destacó el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati.
En este contexto, los ruralistas pedirán un diferimiento en el impuesto para poder afrontar su pago sin perder animales. También se apoyará la propuesta hecha por Federación Agraria en el Congreso, de tomar como base del cálculo de Ganancias el valor promedio anual de la hacienda, en vez del de los últimos tres meses.
Pese a las quejas contra el Gobierno, los ruralistas dijeron que privilegiarán el diálogo. "Vamos a agotar todas las vías de negociación", dijo el presidente de Coninagro, Carlos Garetto. "Claro que, si no nos queda otro camino y el Gobierno no nos escucha, vamos a protestar", acotaron Buzzi y Llambías, para luego agregar que el próximo encuentro del grupo será el lunes 13 de este mes.

