La divisa europea inicia la primera sesión de la semana con un significativo avance frente al billete verde, y mantiene la fortaleza que le hizo auparse hasta 1,14 dólares al final de la semana pasada, para dirigirse hacia la cota de 1,15. Pasada la media sesión, en el mercado de divisas de Francfort, un euro se paga por 1,1478 dólares, una revalorización del 0,3% frente a los 1,1445 de la sesión anterior.
Este fin de semana, en la reunión celebrada en Dubai, los responsables financieros del G-7, grupo de los países más industrializados, abogaron por un mercado de divisas abierto, y se postularon contra el intervencionismo, en una velada crítica a China y Japón. "Estimamos que las tasas de cambio deben reflejar los fundamentos económicos", afirmó el G7 en su declaración final. "Más flexibilidad de la tasa de cambio es deseable", agregó el texto, que no menciona explícitamente a ningún país.
Yuan y yen, en el punto de mira
Sin embargo, el llamamiento a la flexibilización de la tasa de cambio está dirigido claramente a los países asiáticos, y en particular a China, cuya divisa, el yuan, anclada al dólar en un cambio fijo, está considerada como fuertemente subvaluada, lo que aumenta la competitividad del gigante asiático.
Asimismo, su vecino Japón no permite flotar libremente su moneda, interviniendo en reiteradas ocasiones en el mercado de cambios para no dejar que el yen se aprecie, lo que perjudica a las empresas exportadoras. Especialmente el cruce con el dólar es mimado desde el Banco de Japón, ya que si las ventas en Estados Unidos se resienten, lo hace también la economía nipona.
Por su parte, John Snow, presidente del Tesoro de Estados Unidos, indicó ayer que había hallado una buena acogida en Japón a su petición de una mayor flexibilidad. "Creo que entienden el lenguaje" que usamos, adelantó. En cambio, China se ha mostrado desafiante, y el gobernador del Banco Central chino, Li Ruogu, insistió en Dubai que un yuan estable beneficia a todos, "no sólo a China". |