| | Por: Pablo Wende - El consenso del nivel al que finalmente llegará la inflación minorista en 2010 ya no es el 25%, como se mencionaba en los últimos meses. Ahora la mayoría de las consultoras económicas estima que ese nivel estará en realidad muy cerca del 27%, ante la aceleración de los precios observada en el último trimestre.
Uno de los primeros que modificó las estimaciones relacionadas con la inflación anual fue M&S Consultores (de Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo). Economía y Regiones, por ejemplo, estimó ayer que el índice de precios terminará en el 26,4% para todo 2010. Lo propio hizo Miguel Kiguel, director de Econviews, que reestimó la suba de precios para el año desde el 25% a «un rango que va del 26% al 27%».
Las estimaciones del INDEC, por supuesto, se alejan cada vez más de este cálculo. La inflación en los últimos doce meses, hasta octubre, se ubica según el organismo oficial, en el 11,1%.
La suba de la inflación estimada para el año en dos puntos no es dramática ni mucho menos. Pero marca no sólo el alto nivel de inflación de la economía, sino también un proceso más que preocupante de aceleración. De hecho, las estimaciones de la inflación de noviembre oscilan entre el 1,5% y el 1,9%. Y para diciembre se calcula que no bajará del 2%, con posibilidades de llegar sin demasiados inconvenientes al 2,5%.
Más alarmante aún son algunas estimaciones relacionadas con la evolución de los precios de la canasta básica, clave para medir los niveles de pobreza e indigencia. Según EyR, el costo interanual muestra un aumento de nada menos que del 45,7% entre noviembre y el mismo mes del año anterior. El mes pasado la suba fue del 2%.
No es casual que en este último trimestre se haya acelerado todavía más la inflación. En primer lugar, se trata de un período de «estacionalidad alta» en materia de precios, en especial octubre y diciembre.
Pero además, tanto las variables fiscales como las monetarias presentan fuertes aceleraciones en este período. Efectivamente, en octubre se aceleró el gasto a casi el 40% y la tendencia se mantendría en noviembre. Y lo mismo sucede con los niveles de emisión monetaria, que convalidan ese flexible comportamiento fiscal.
Esta tendencia explica el apuro de la presidente, Cristina de Kirchner, por juntar a empresarios y sindicalistas para llegar lo antes posible a un compromiso de precios y salarios. Sin embargo, la tarea será muy difícil si el Gobierno no aporta lo suyo, disminuyendo los ritmos de crecimiento del gasto. |
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