Cada tanto se tiene un final feliz. La última semana, si bien el Merval cerró con una caída de 0,3%, quedó una sensación de calma que era impensable el día lunes. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos: el Dow Jones cerró con una suba de 0,1% en un clima de cautela. Si bien los números de empleo de EE.UU. del viernes no fueron buenos, esto no provocó el derrumbe de los mercados. En rigor, prácticamente mantuvieron la tendencia positiva que habían ganado desde que se rescató a Irlanda y que el Banco Central Europeo redoblara esfuerzos para auxiliar a los países de la zona. Esta semana, a diferencia de lo que pasó, el calendario no estará plagado de datos relevantes. Con lo cual la suerte de los mercados se irá definiendo día a día, de cara al último tramo del año y con el deseo de ensayar el último rally antes de las fiestas.
La última semana también el Bovespa tuvo lo suyo: ganó 0,34% mientras que en Europa se vieron ganancias de hasta 1%. Pareciera que en el Viejo Continente se respira con más alivio luego de que el Banco Central Europeo (BCE) anunció que seguirá comprando bonos (principalmente de Irlanda y Portugal), lo que descomprimiría el miedo al contagio de otros países de la zona.
Del otro lado del océano, el número de empleo antes mencionado arroja una tasa de desempleo de 9,8%, mientras que la creación de puestos de trabajos privados solamente sumo 50.000 contra los 160.000 esperadas por los analistas.
Esta semana la agenda financiera viene liviana, con lo cual no aparecerán drivers demasiados determinantes. “La foto actual del semáforo obliga a reducir la recomendación de cautela ya que están dadas las condiciones técnicas como para una “pierna” final del rally reciente luego de la corrección”, analiza Delphos Investment. Según la consultora, las variables siguen indicando exceso de optimismo, aunque menor cobertura y posicionamiento de los inversores. De todas maneras –dicen– la reciente recomposición de precios podría entenderse como un mercado en formación de un techo. “Tal vez sea un último rally para el S&P 500 (barato y elevada ponderación de empresas líderes en innovación), un doble techo para los emergentes (sobrevaluados y enfrentando ajustes de las autoridades) y apenas una recomposición para los europeos (valuación media pero con problemas estructurales graves)”, señala.
Desde el plano local, el índice Merval cerró la semana pasada en 3.422,43 puntos con un alza de 3,62% para el período. En lo que va del año, el tradicional índice acumula una suba de 47,50%, convirtiéndose en una de las plazas con mayores subas en 2010. El hecho de que no haya información relevante despeja el horizonte para los activos argentinos. Tanto acciones como bonos juegan un partido aparte. Tienen valuaciones bajas, léase atractivas, con lo cual si nadie “hace olas” es posible que los inversores se tienten y busquen oportunidades. “Una estabilización del escenario externo continuaría otorgando a los activos domésticos la posibilidad de extender la apreciación hacia nuevos máximos, ya que las valuaciones resultan aún demasiado competitivas dentro de la región”, comenta Gustavo Ber, titular de Estudio Ber.
En el mercado de bonos, por ejemplo, las miradas estarán atentas a lo que suceda con los organismo internacionales. Es que en los próximos días vendrá a la Argentina la misión del FMI para asistir técnicamente al Estado en la elaboración de un nuevo IPC a nivel nacional (si bien no sería una misión para el artículo IV el cual permite la revisión de las cuentas nacionales). También se seguirá puliendo esta semana el mecanismo para cancelar la deuda con el Club de París (no sería con un bono, dijo Boudou). “Los cupones ligados al PBI aún siguen siendo atractivos debido a las expectativas de crecimiento del producto para el próximo año”, afirman desde Research For Traders. |