Por José del Río - 1 El factor Moyano. El líder de la CGT es sin dudas una de las principales preocupaciones del sector empresario. La amenaza latente de restarle apoyo al diálogo social en caso que continúe la investigación judicial a las obras sociales no es, sin embargo, lo que más les preocupa. “La clave es que continúe la teoría del embalse. Hoy Moyano es, paradójicamente, quien contiene las aguas pero no lo hará por mucho tiempo y si eso deja de ocurrir las presiones aumentarán”, admite el presidente de una compañía a la que el hombre fuerte de la CGT le bloqueó dos veces en el último año su distribución. No fue casual que en el último relevamiento entre más de 228 CEOs de empresas locales haya sido electo Moyano como el hombre más influyente de la Argentina por encima incluso de la presidenta de la Nación.
2 Los nuevos referentes sindicales. Aunque pocos los admiten oficialmente desde las entidades gremiales empresarias siguen de cerca lo que denominan el nuevo engranaje sindical. Se refieren a la línea armada por los metrodelegados, los representantes informales de Kraft, Pepsico y otras alimenticias, además de los que cuestionan la representación en otros sindicatos del transporte. “No tienen los códigos del viejo sindicalismo y todo indica que tendrán mayor protagonismo durante el año próximo. Su modus operandi: primero una medida de fuerza extrema y luego el diálogo”, advierte un director de Recursos Humanos al que le tocó sentarse del lado de enfrente.
3 El espiral inflacionario. A esta altura parece un tema recurrente pero tanto desde los gremios como desde las cámaras empresarias se refieren al eventual espiral. Antonio Caló, titular de la Unión Obrera Metalúrgica, advirtió que hay que hacer lo imposible para que disminuya a un dígito sino “nos lleva puestos a todos”. Otros, directamente utilizan el ejemplo de la economía peruana en la que el PBI crece a un 8% y los precios a un 2% para ser irónicos sobre el eventual enfriamiento. “Nadie habla de frenar la actividad, sino de aumentar la oferta”, dicen por lo bajo.
4 Los reflejos de M&M. Martín Redrado, ex presidente del Banco Central, tenía como política intervenir en la flotación de la relación peso-dólar en forma directa. Claro está, en la Argentina la devaluación de la moneda tiene un efecto espejo con el nivel de las reservas: sube el dólar, bajan las reservas. Mercedes Marcó del Pont, actual titular, mantuvo la relación peso-dólar en los mismos niveles, sin embargo cambió su política monetaria. En los últimos meses el circulante se incrementó en 29.000 millones de pesos y no son pocos los analistas que señalan que esta política alimenta la inflación. También hay quienes aseguran que hasta el momento fue el viento de cola el que ayudó a mantener la paz cambiaria.
5 Unos contra otros. La UIA, AEA, el G-7, entre otras entidades empresarias analizan y redefinen en forma constante cuál es la mejor estrategia para manejar su relación con el Gobierno. Mientras en AEA los documentos críticos generaron presión por parte de Balcarce 50 a algunas empresas y otras tantas decidieron irse por propia voluntad con la idea de “dar una señal” no son pocos los que piden a los titulares mostrarse conciliadores en vistas a los últimos sondeos de opinión.
6 El efecto Brasil. El Banco Central del país vecino se prepara para subir sus tasas mañana, actualmente en 10,75%. Si bien es una buena noticia para la Argentina porque podría impulsar una mayor apreciación del real, la relación entre la moneda albiceleste y la verde amarelha forma parte de uno de los principales factores que siguen de cerca los empresarios locales. Sobre todo en aquellas industrias en las que el 60% de los envíos se concentran rumbo a ese país.
7 Pretemporada paritarias. Aún no se cerró el ejercicio 2010 pero ya comenzaron las negociaciones en varios sindicatos para la negociación de paritarias 2011. “El 18% propuesto huele a demasiado poco. No nos bajaremos del 35% para comenzar a hablar”, afirma un sindicalista. |