Por LEANDRO GABIN - El apetito por deuda emergente sigue latente, algo que potencia las emisiones que prometen altas tasas de rendimientos. Después de los nubarrones por la crisis de Irlanda (extendida a todo Europa), los bonos argentinos recuperaron con fuerza. Es así que en lo que va de diciembre, el riesgo país local cede 13,06% y retorna a los mejores niveles del año, cuando se dispararon las expectativas a un cambio político-económico tras la muerte del ex presidente Néstor Kirchner (el 5 de noviembre tocó su mínimo en 501 unidades). Ayer, el EMBI que elabora el JPMorgan marcó para la Argentina 506 puntos básicos, un descenso de 4,17% que supo ser mayor: el indicador –durante la rueda– llegó a caer 5,5% perforando la barrera de los 500 puntos.
Lo cierto es que el ímpetu de los títulos públicos tiene varios factores. No sólo que los mercados internacionales están más distendidos, sino que el acercamiento del país con la comunidad financiera tiene su peso. Concretamente, el arribo de los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) para empezar a diseñar un IPC más creíble (o menos manipulado por Guillermo Moreno); el inicio de las negociaciones para saldar la deuda con el Club de París (aproximadamente u$s 6.700 millones), y recientemente la reapertura del canje para los bonos Brady (unos u$s 400 millones que limpiará, excepto por las tenencias de los fondos buitres, el episodio del default argentino), generan expectativas.
También, el hecho de que los bancos de inversión sigan recomendando comprar bonos argentinos. Desde Credit Suisse, pasando por Bank of America-Merrill Lynch, hasta Barclays Capital (una de los tres entidades que asesoraron a Economía en el reciente canje de junio), mantienen su optimismo por la deuda local. Algunos, incluso, tienen sobreponderados a los bonos locales en las carteras de inversión.
Ayer, en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), los títulos públicos volvieron a experimentar interesantes subas superiores al 2%. También mejoró el volumen operado: se hicieron $ 1.384 millones. El dato es que a pesar de que el mercado de bonos operó con buen ritmo y precios firmes, terminó con una leve tendencia vendedora. Esto tiene que ver con que hoy es feriado en la plaza local, y los inversores –después de las recientes ganancias– prefieren esperar no tan expuestos.
Dicen en las mesas de dinero de los bancos que el próximo test será que el riesgo país se estacione definitivamente por debajo de los 500 puntos. Ayer fue el segundo “amague” que terminó abortándose. “Sería interesante pensar las posiciones de los inversores con un spread de 450-470 puntos. Porque no es lo mismo apostar por activos que cada vez empiezan a pagar menos”, dijo un trader de una entidad extranjera. Si continúa la recuperación global, es probable que hoy se sigan viendo alzas en los bonos que operan en Nueva York y, por ende, otra corrección del riesgo país. Quizás, esta vez sí, por debajo de los 500 puntos. |