Por Martín Kanenguiser - El Club de París pretende cobrar la deuda que la Argentina mantiene en default desde 2001 en un plazo que no supere el año y medio, frente a la idea del Gobierno de plantear un plan para cancelarla hasta en seis años.
Pocos días antes del viaje a París del ministro de Economía, Amado Boudou, para comenzar a negociar la deuda de unos US$ 7000 millones con el Club, calificadas fuentes de tres importantes países acreedores precisaron a La Nacion los términos que esperan escuchar del funcionario.
Frente a la versión que dejó trascender el ministro de que desea proponer un plan de pagos de seis años, las fuentes indicaron que "con ese plazo ni siquiera se puede comenzar la negociación".
El propio Boudou había mencionado semanas atrás un período de tres a cinco años, pero ahora parece querer estirarlo más -antes de sentarse a negociar- por cuestiones de política interna.
El Club de París le envió una carta al Gobierno en la que habilitó una vía para pagar la deuda sin que haya un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero aclaró que para que se produzca esta alternativa tiene que haber una propuesta de pago "realista" por parte del Gobierno, al considerar que el país tiene recursos suficientes para hacerlo.
Las fuentes indicaron que un plazo superior a los 18 meses excede la categoría de "realista", ya que pasaría a ser una reestructuración y, por lo tanto, merecería la intervención del FMI, como ocurre en la mayoría de los casos analizados por el Club, formado en 1956 para tratar, justamente una deuda de la Argentina.
Uno de los que mencionaron en forma tajante este plazo fue el representante del Tesoro francés en el país, Philippe Cristelli, según fuentes confiables.
En el mismo sentido se expidieron calificados representantes de Alemania, Japón y Estados Unidos, que consideraron que la Argentina no debería demorar demasiado el pago si quiere lograr la reapertura de las garantías oficiales de las agencias de crédito de esos países para fomentar las inversiones.
Por esta razón, frente a la posibilidad de que el Gobierno plantee la semana próxima pagar el capital atrasado (US$ 6000 millones) en un plazo corto y el total de intereses compensatorios y punitorios (entre 2000 millones y 3000 millones de dólares) en varios años, las fuentes aclararon que las garantías no se podrían reabrir antes de que el pago se complete en forma total. El lunes el ministro estaría en París, una decisión que llamó la atención de analistas que creen que el funcionario sólo debería viajar para sellar un acuerdo y no exponerse a un eventual fracaso en esta ocasión.
En renegociaciones previas entre la Argentina y el Club de París, los intereses punitorios se eliminaron en forma completa.
En cambio, el Gobierno quiere tomar como antecedente el pago que le realizó a España en seis años por los US$ 1000 millones que ese país había aportado en plena crisis de 2000-2001, reconociéndole intereses punitorios por encima de los compensatorios (una práctica poco habitual en renegociaciones de deuda soberana).
Como la Argentina ya arregló esa cuestión, se espera que España tenga una posición más amigable en el Club de París hacia la Argentina, pero las fuentes recordaron que todos los países deben decidir en forma unánime sobre la propuesta que efectúe el Gobierno.
Esto incluye desde grandes acreedores como Alemania y Japón -que tienen el 50% de las acreencias- hasta algunos que reclaman pocos millones, como Israel y los países nórdicos. En el medio, Estados Unidos pujó para que el Club aceptara explorar una alternativa sin un programa con el FMI, a cambio de que el Gobierno se acercara al polémico organismo multilateral por la espinosa cuestión de la manipulación estadística.
De ese intercambio surgió la decisión de que viajara a Buenos Aires la misión del FMI que comenzó a trabajar ayer en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para revisar el cuestionado índice de precios al consumidor oficial (ver aparte).
En paralelo, tras las críticas que recibió por dejar de lado el informe de las universidades sobre el Indec y priorizar al FMI, el ministro recibió este martes a los rectores y les propuso "trabajar en conjunto para hacer un nuevo IPC".
La respuesta de los académicos fue cortés, pero sin aceptar el compromiso de inmediato hasta no conocer las condiciones que propone el Gobierno (ver aparte).
¿Nueva emisión?En medio de estas negociaciones que muestran el reacercamiento del Gobierno a los mercados, importantes funcionarios habrían comentado a empresarios locales su intención de que haya una emisión de deuda soberana si la tasa de interés baja al 5% anual.
Pese a estas señales, el banco Credit Suisse First Boston dijo ayer en un informe que no prevé un cambio fuerte en la política económica antes de las elecciones, ya que el Gobierno "lanzará medidas populistas, junto con algunas iniciativas pragmáticas". Una de estas iniciativas, a los ojos del banco de inversión, sería pagarle al Club de París, pero no aceptar la revisión del FMI demorada desde 2007.

