Por Luisa Corradini - PARIS.- La Argentina no consiguió ayer convencer al Club de París de aceptar sus plazos para cancelar la deuda en default de casi 8000 millones de dólares. Así lo reconoció ayer en París el ministro de Economía, Amado Boudou, después de mantener una primera reunión preparatoria con el director del Tesoro, Ramon Fernandez, que preside ese club informal de acreedores.
En un viaje relámpago de 24 horas, Boudou; su secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, intentaron establecer las bases de la futura negociación que debería comenzar en el primer trimestre de 2011, al parecer, sin conseguir imponer el calendario que presentaron a la reunión técnica.
"Lo primero que tendremos que establecer es el plan de pagos, que deberá permitir a la Argentina seguir creciendo y teniendo inclusión social: de ninguna manera será un pago en un año", dijo Boudou.
Ese comentario pareció ratificar la negativa del Club de París de aceptar un plan de pagos de la deuda con un plazo de por lo menos tres años, solicitado por la Argentina.
En esta primera reunión preparatoria de la verdadera ronda de negociaciones, Fernandez le transmitió a Boudou la voluntad de los acreedores de no aceptar un plazo mayor de 24 meses. El calendario preciso se decidirá cuando comiencen las negociaciones.
Si bien las conversaciones que mantuvo Fernandez con la delegación argentina giraron en torno de temas específicos -como el monto exacto de la deuda-, el encuentro respetó rigurosamente el funcionamiento del Club de París.
Según esa tradición, nada puede ser decidido sin el acuerdo de todos los países acreedores, que nunca se sientan a la mesa con el deudor. Es la presidencia del Club la que juega el papel de intermediario entre acreedores, que elaboran propuestas para el tratamiento de la deuda, y deudores.
La presidencia del Club de París tiene la responsabilidad de someter a la delegación del deudor los términos que los acreedores están dispuestos a aceptar. Recién entonces comienza la negociación, en la cual el presidente va y viene cuantas veces sea necesario entre ambas partes.
Por qué viajó Boudou con una delegación de casi 20 personas si se trataba tan sólo de una simple reunión preparatoria fue uno de los interrogantes que dejó el encuentro.
Con la ministraUno de los objetivos del ministro era obtener una reducción en el monto de los intereses compensatorios y punitorios por ocho años de default, que asciende a unos 1200 millones de dólares. Esa decisión por parte del Club también quedó en suspenso hasta mediados de enero.
"Mientras más temprano terminemos la conciliación, más rápido comenzaremos a negociar el plan de pago", afirmó Boudou.
El segundo objetivo del viaje parece haber sido político. Además de Fernandez, Boudou fue recibido brevemente por la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, para hablar sobre la agenda del Grupo de los 20, que Francia presidirá hasta noviembre de 2011. Representante del gobierno francés ante ese grupo, Lagarde es además una de las figuras europeas más apreciadas por las autoridades económicas estadounidenses.
La Argentina le dejó de pagar al Club de París en 2001, al mismo tiempo en que suspendía el servicio de su deuda soberana, que ascendía a 100.000 millones de dólares.
En total, la deuda argentina al Club de París asciende a unos 7900 millones de dólares. Sus principales acreedores son Alemania, Italia, España, Japón, Estados Unidos y Holanda. Todos esos países poseen importantes agencias de financiación internacional que tienen prohibido extender créditos y garantías a países en cesación de pagos como la Argentina.
Los seguros de riesgo que otorgan esas agencias a las compañías nacionales son cruciales para países como la Argentina con el fin de obtener inversiones a largo plazo en sectores de infraestructura o de energía y minería.
Para Boudou, el pago de la deuda al Club de París "es el último gran problema que queda por solucionar en el país".
Los observadores consideran sin embargo que el ministro parece demasiado optimista: "Es difícil que el Club de París acepte dar un trato preferencial a la Argentina", opinó Alberto Ramos, economista del grupo Goldman Sachs en Nueva York. "Los acreedores tendrán en cuenta las reservas récord del país -que ascienden a 51.000 millones de dólares-, sumadas al hábito de la presidenta Kirchner de pagar con ellas la deuda pública, más el excedente comercial del país y no verán motivos para [aceptar] ese tratamiento de favor", concluyó.

