"La Argentina es el gran impostor del escenario mundial." Con esa contundente frase, el copresidente del Grupo de Tareas Estadounidense para la Argentina (ATFA), Robert Shapiro, pidió ayer que la Argentina no reciba un trato especial por parte del Club de París para el pago de la deuda que el país mantiene en cesación de pagos con ese grupo de naciones desarrolladas.
El representante de los bonistas norteamericanos poseedores de títulos públicos que siguen en default declaró que, pese a que el Gobierno se ha negado "a respetar los pactos internacionales a la hora de reestructurar sus deudas pendientes con las naciones que pertenecen al Club de París, logró ignorar el asesoramiento obligatorio del Fondo Monetario Internacional".
Shapiro, un directivo ligado al Partido Demócrata, precisó que el Gobierno rechazó pagarle al Club en 18 meses e "insiste en presentar un cronograma de pagos con un plazo de seis años", según repetidas declaraciones del ministro de Economía, Amado Boudou.
"Estas prerrogativas han levantado serias sospechas con respecto a las verdaderas intenciones de la Argentina en las negociaciones con el Club de París", indicó el grupo en un comunicado difundido mientras el ministro argentino estaba en la capital francesa.
Luego del segundo canje de la deuda, en el primer semestre de este año, permanecen en default cerca de 6000 millones de dólares, incluidos inversores minoristas de Italia, Estados Unidos y Japón, junto con los fondos buitre Dart y Elliott.
Varios gobiernos expresaron su inquietud al equipo económico porque no difundieron los resultados definitivos del canje.
En este contexto, Shapiro señaló que la "Argentina es el gran impostor del escenario mundial; en septiembre de 2008 y en septiembre de 2009, Cristina Kirchner anunció formalmente que la Argentina procedería a pagar sus deudas. Pero luego, obviamente, no pagó nada".
"Pase gratis"En esta oportunidad, continúa el mensaje, "el gobierno de Kirchner ha vuelto a prometer el pago a sus acreedores del Club de París" y, según Shapiro, "en vez de recibir el escepticismo que merece, la comunidad internacional le regala a la Argentina un pase gratis", al abrir la vía de que el Fondo Monetario no intervenga.
Por esta razón, ATFA recordó la carta que el congresista por Missouri Russ Carnahan le envió a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para expresarle "su preocupación de que todo tipo de tratamiento especial otorgado a la Argentina por el Club de París afectará el pago de las deudas a los ciudadanos de Estados Unidos que tienen bonos argentinos".
En la misma sintonía, un diputado italiano, Sandro Gozi, del Partido Democrático, le pidió al canciller Franco Frattini "exigir que la Argentina pague la totalidad de la deuda al Club de París, sin más demoras". Frattini se reunió con su par argentino, Héctor Timerman, la semana pasada.
"Como actores son excelentes, pero como diplomáticos dejan mucho que desear. Ahora ya estamos en 2010 y, lamentablemente, ya escuchamos varias veces las promesas vacías de la señora Kirchner, y lo más probable es que las volvamos a escuchar muchas veces más", dijo ayer Shapiro.
A la deuda en default con los bonistas y los países desarrollados, recordó ATFA, se suma "la negativa del gobierno de Kirchner a cumplir con sus obligaciones bilaterales" por las sentencias en su contra que dictó el tribunal del Ciadi (el organismo del Banco Mundial que supervisa los tratados internacionales sobre inversiones), concluyó.

