Por Martín Kanenguiser - El lobby político en Estados Unidos que defiende a los bonistas de ese país que siguen en default promete crearle un dolor de cabeza al gobierno argentino en su incipiente negociación con el Club de París.
Uno de los líderes de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, Russ Carnahan, le pidió a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que no se le permita a la Argentina gozar de un "trato especial" para pagarle al Club mientras no les paga a los acreedores privados.
En una carta enviada a fines de noviembre, pero que trascendió en las últimas horas, el representante por Missouri, de perfil progresista, expresó su preocupación por que el gobierno de Obama pueda aceptar un plazo de dos años para que la Argentina le pague al Club unos US$ 8000 millones en default desde 2001.
Esto podría significar un traspié para la Argentina, que había logrado que el gobierno demócrata "ablandara" a los otros acreedores oficiales reunidos en el Club para permitir una negociación, sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Esto, en mi opinión, es un abandono de las normas de renegociación de deuda y brinda otro ejemplo de que la Argentina no cumple con sus obligaciones financieras internacionales", indicó Carnahan.
En el texto, el congresista expresó su "preocupación por la información de que Estados Unidos podría estar de acuerdo con permitirle a la Argentina diferir su deuda con el Club de París sin la intervención del FMI".
"Si esto es verdad, sería otro ejemplo de la Argentina evitando otra obligación internacional mientras la mayoría de los países deben asegurar un programa con el FMI en este tipo de repago de obligaciones", señaló Carnahan, presidente del subcomité de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes.
Carnahan es uno de los coautores de la ley que promueve penalizar a países de medianos ingresos que no cumplan con sus obligaciones financieras con EE.UU., impidiéndoles que hagan negocios comerciales, emitan deuda o pidan préstamos en Washington. La ley tiene 30 legisladores más que la apoyan, está bajo tratamiento del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara baja y apunta a casos como la Argentina.
"Desde su default de 2001 por más de US$ 81.000 millones y de su reestructuración de 2005, la Argentina continuó prometiendo el cumplimiento de sus obligaciones de deuda. Sin embargo, la deuda no ha sido pagada, a expensas de los contribuyentes americanos", agregó Carnahan.
Por esa razón, admitió su preocupación por que la Argentina tampoco cumple con sentencias firmes en juzgados de su país en favor de los bonistas que reclaman el pago de la deuda en default, "sentando un precedente no querido en los mercados globales de capitales".
"Dada la magnitud y el efecto del default sobre los contribuyentes de EE.UU. y sus jubilaciones, estoy preocupado por que el tratamiento especial para el gobierno argentino en el Club de París puede tener un efecto negativo en el repago de la deuda a los americanos que todavía tienen bonos en default", concluyó.
Este mensaje refleja una defensa no sólo de los bonistas minoristas que no aceptaron el segundo canje, realizado en 2010, sino también de los fondos buitre Dart y Elliott, que tienen un peso importante en el financiamiento de la campaña de varios congresistas.
La carta se suma a las expresiones del mismo temor del Grupo de Tareas Grupo Estadounidense para Argentina (ATFA), presidido por otros dos dirigentes que fueron funcionarios del gobierno de Bill Clinton, Robert Shapiro y Nancy Soderberg.
En París, los acreedores le ratificaron anteayer al ministro de Economía, Amado Boudou, que quieren un plan de pagos "realista".

