Los instrumentos financieros más "populares", es decir, aquellos por los que optan la mayoría de los pequeños inversores para tratar de preservar el valor de sus ahorros, fueron ineficaces para enfrentar una inflación que, para peor, recuperó vigor en 2010.
Así lo advirtió ayer un informe elaborado por la consultora abeceb.com, que tras comparar los rendimientos que ofrecieron las distintas opciones de inversión concluyó que, aunque la plaza local cerrará el año con muy buenas ganancias (llegan al 200% en algunos casos), es posible inferir que sólo accedieron a ellas los inversores más osados o profesionalizados.
El informe destaca que opciones muy comunes entre los ahorristas más tradicionales, como el dólar y el plazo fijo, rindieron 3,8 y 10,4 por ciento, respectivamente, en lo que va del año frente a una inflación entre dos y cinco veces superior. Esto quiere decir que quienes apostaron por estas alternativas sufrieron pérdidas netas reales.
"A diferencia de la tendencia registrada en 2008 y 2009 -cuando el dólar había subido 8,7 y 9,4%, respectivamente-, el año que cierra se caracterizó por una cotización del dólar prácticamente estable, como producto de la opción que tomó el Gobierno por usarlo como única ancla nominal para los precios", evaluó abeceb.com.
En cambio, cuando se pasa a instrumentos financieros más complejos, de difícil o nulo acceso al ahorrista particular, los rendimientos fueron extraordinarios.
Un caso paradigmático es el del bono atado al crecimiento del PBI, más conocido como cupón, que pasó de cotizar a $ 4,6 pesos por cada 100 a comienzos de año a los $ 14,30 de ayer, con lo que entregó una ganancia superior al 208% en el período que, medida en dólares, también supera el 200% por la estabilidad que tuvo el tipo de cambio en la plaza local.
"El dinamismo de estos bonos estuvo signado por el optimismo que despertó el fuerte repunte de la economía tras un año difícil y los beneficios que eso supone para sus tenedores", señaló el informe.
Pero también por el pago extra a los inversores al que se obliga el propio Gobierno, al sobreestimar la tasa de crecimiento de la economía local por subestimar la inflación. De hecho, la consultora Economía & Regiones estimó ayer que, por la manipulación estadística, el Gobierno ya debió pagar $ 272 millones más en servicios por la renta correspondiente a 2008 y deberá honrar unos $ 3751 millones más en 2011, por un crecimiento oficial que se estima en el 8,9% pero calcula en el 6,9% en términos reales.
De esta manera, paradójicamente, deberá invertir en este pago algo así como el "15% del ahorro primario que el Tesoro nacional obtendrá en 2010", observó E&R.
El resto de las opciones
Para quienes invirtieron en el euro, los resultados fueron menos alentadores. La moneda de la Eurozona cayó un 4,5% contra el peso, y en lugar de ganancias los ahorros en esta moneda ofrecieron resultados negativos nominal y realmente, ya que mientras en enero se pedían $ 5,53 por cada euro, ayer se vendía a $ 5,26.
Mucho mejor les fue a los que apostaron al oro, una inversión que -pese a ser considerada conservadora- entregó en el año una rentabilidad del orden del 24 por ciento. Y ni hablar de quienes apostaron por los bonos o las acciones locales, que en el año lograron un avance promedio del 41%, en el primer caso, y que van del 10 al 80% entre los títulos de la deuda.
Según datos de la Caja de Valores, en la Argentina hay registradas 450.000 cuentas comitentes (que permiten realizar inversiones en papeles con cotización pública) a nombre de individuos, mientras más de 1.350.000 individuos mantienen depósitos a plazo fijo.

