Por Yana Marull (AFP) - BRASILIA.- La moneda brasileña inauguró el año y el mandato de la flamante presidenta Dilma Rousseff con una escalada frente al dólar que levantó una señal de alerta en el nuevo gobierno.
Anteayer, primer día de operación de los mercados en 2011, el real subió a 1,65 por dólar tras valorizarse el 0,7%, un simbólico nivel muy por encima del que había parecido un techo de 1,7 por dólar de los últimos meses y que no se registraba desde septiembre de 2008 con la crisis financiera en Estados Unidos.
"Un dólar en ese nivel perjudica nuestras exportaciones" y "enciende una señal de alerta para la economía brasileña", dijo ayer el ministro de Economía, Guido Mantega, que anunció que el flamante gobierno tomará medidas para evitar que el dólar "se derrita".
Ayer, tras las palabras del ministro, el real perdió un poco de fuerza y cerró a 1,664 frente al dólar.
"Si se consolida ese nivel por encima de 1,7 por dólar, creemos que el gobierno adoptará alguna medida; la presidenta dejó en claro el sábado, en su discurso de asunción, que la tasa de cambio es una preocupación y que no aceptará que sea perjudicada por capitales especulativos", dijo José Francisco Gonçalves, economista jefe de Factor Doria.
La moneda brasileña, que gana alas con las masivas entradas de capital extranjero en el país y la pérdida de valor del dólar en el mundo, cerró 2010 con una valorización del 4,6%, tras ganar un 32% en 2009.
Durante el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, que comenzó su primer mandato en 2003 y terminó el segundo el pasado sábado, el real se apreció 114,25%: pasó de 3,533 por dólar a su valor actual.
La valorización de la moneda brasileña impacta sobre la balanza comercial, que cerró 2010 con el menor superávit en ocho años (20.278 millones de dólares) y su máxima histórica de importaciones de más de 181.000 millones de dólares.
Por primera vez en decenios, en 2010 Brasil exportó más productos básicos que manufacturados, estos últimos afectados por una moneda supervalorizada que les quita competitividad.
"El gobierno no se quedará pasivo, inerte, viendo cómo nuestra moneda se valoriza y nuestra industria es perjudicada", advirtió anteayer, al asumir el cargo, el nuevo ministro de Industria y Comercio, Fernando Pimentel.
"Hay una evidente guerra cambiaria mundialmente abierta, con impactos en nuestra balanza comercial y efectos perversos en nuestras industrias", dijo ayer Mantega,
"Los países todos [están] trabajando para desvalorizar sus monedas para tener ventaja comercial", añadió el ministro, que conservará su cargo tras el traspaso de mando.
Guerra cambiariaBrasil acuñó el año pasado el término "guerra cambiaria". Mientras Estados Unidos acusa a China de mantener el yuan en un nivel artificialmente bajo, muchos países emergentes como Brasil se quejan de la política monetaria de Estados Unidos, de tasa de interés de referencia casi en cero y fuerte inyección de dólares en el circuito financiero, que hace caer a la divisa norteamericana.
"Actuaremos decididamente en los foros multilaterales, en defensa de políticas económicas saludables y equilibradas, protegiendo al país de la competencia desleal y del flujo indiscriminado de capitales especulativos", prometió Dilma Rousseff el sábado, cuando asumió la presidencia.
Para contener la apreciación de la moneda brasileña, el gobierno del ex presidente Lula da Silva impuso a fines de 2009 un impuesto a las operaciones financieras (IOF), que grava al capital extranjero en renta fija y bolsa.
Pero ese mecanismo es limitado, advirtió el economista de LCA consultores Homero Guizzo, porque "la diferencia de las tasas de interés entre Brasil (10,75% al año) y el resto del mundo es tan grande" que compensa cualquier aumento del IOF, y porque "Brasil, mercado consumidor creciente, continuará atrayendo mucha inversión productiva que el gobierno no frenará".
La inversión extranjera en acciones y papeles internos de Brasil superó los 50.000 millones de dólares de enero a noviembre de 2010, según el Banco Central. En el mismo período la inversión extranjera directa (productiva de largo plazo) alcanzó 33.136 millones.
Los analistas estiman que en los últimos días el real había sido en parte impulsado por una masiva venta de dólares de un gran fondo y que luego la moneda local volverá a la senda ascendente.

