Bank of America-Merrill Lynch prevé que las reservas internacionales de los bancos centrales de América latina crecerán casi u$s 60.000 millones este año. El monto es menor a la suba experimentada en 2010, que fue de u$s 93.700 millones, duplicando la acumulación de 2009 y triplicando la de 2008. Se cortará así una racha de tres años consecutivos de alza.
El banco de Wall Street acota que gran parte de la desaceleración se explicará por Brasil.
El año pasado las arcas del Central brasileño crecieron en u$s 50.000 millones, pero se espera que en 2011 sólo aumenten u$s 22.000 millones. Esto se debe a a que controles de capitales más estrictos para contener la suba del real reducirán el flujo de fondos.
También esperan una baja en las reservas internacionales en Argentina, debido a que el Central girará u$s 7.500 millones al Tesoro para el pago de deuda a los bonistas. Además, señalan que habrá fuga de capitales a partir de la segunda mitad del año por el acercamiento de las elecciones de octubre.
En el caso argentino, el hecho de acumular reservas (y emitir como contrapartida) tiene un fin concreto. Según la consultora de Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo (M&S), el BCRA emitió en 2010 $ 25.000 millones para la compra de dólares que se usan para pagar la deuda pública del gobierno nacional aunque también sostenga el tipo de cambio (cerca de u$s 6.500 millones); otros $ 8.000 millones para la compra de dólares que consiguen las provincias en el exterior para financiar sus necesidades fiscales en pesos; y otros $ 19.500 millones directamente para financiar la caja en pesos del Tesoro.
Son en total $ 52.500 millones de expansión monetaria de un total de $ 65.800 millones (el resto es por comprar dólares para acumular reservas).
Esto significa que el 80% de la emisión monetaria estimada del año tiene origen fiscal, apuntan en la consultora.