Los inversores internacionales están incrementando sus apuestas a un avance del real brasileño al mayor ritmo de los últimos cuatro meses, en momentos en que el Banco Central ya empezó a subir sus tasas de interés de referencia, tras tomarse una pausa de 6 meses. En la semana hasta el 18 de enero, el mercado registró unas 36.820 apuestas adicionales de los inversores a una apreciación de la moneda brasileña. Este avance es el mayor registrado desde la semana que concluyó el 21 de septiembre, según precisó ayer el BM&FBovespa. El dato llama la atención si se considera que el 11 de enero pasado eran mayores las apuestas que buscaban anticiparse a una caída del real. Y muestra, a la vez, una recuperación de la confianza de los extranjeros en la moneda, que podría complicar los esfuerzos del ministro de Hacienda, Guido Mantega, para frenar el fortalecimiento de la moneda, que se apreció más del 100% durante la era Lula. El miércoles, el presidente del banco central, Alexandre Tombini, decidió subir las tasas de interés en 50 puntos básicos para frenar una inflación que, en medio de la expansión económica, muestra la mayor aceleración de los últimos veinte años. La tasa a un día quedó así en 11,25%. Los analistas suponen que, hacia adelante, el ciclo alcista en las tasas podría extenderse. Incluso, dicen, a pesar de los recortes presupuestarios que tiene en carpeta el equipo económico de la presidente Dilma Rousseff para evitar un endurecimiento de la política monetaria. De hecho, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de este país reconoció que el aumento dispuesto sobre la tasa de interés desde 10,75% a 11,25% es sólo el comienzo de un proceso de endurecimiento monetario. Pero que algunos recortes adecuados podrían ayudar a Brasil a evitar el ciclo de endurecimiento. Sucede que la decisión de elevar las tasas de interés para frenar la actividad alienta la llegada de capitales extranjeros que desean obtener mayores retornos y alimenta aún más la apreciación de la moneda local. Este es otro de los efectos que las autoridades brasileñas están intentando evitar. |