El oro toma vuelo en un escenario que está lejos de volver a la calma, y que incrementa los esfuerzos de los inversores por refugiarse en los metales preciosos.
La noticia es que especialistas locales y del exterior estiman que la onza de oro podría trepar al menos hasta los u$s 1.500 durante este año (un 12%), y continuar incluso su camino alcista hasta los u$s 1.600.
Una encuesta realizada por la consultora PricewaterhouseCoopers reveló que la mayoría de los analistas está previendo un valor de u$s 1.500 para la onza del metal.
En este sentido sostienen que aunque el precio actual del oro se encuentra todavía muy por debajo del valor máximo de 1980 en términos reales, el 75% de las empresas mineras auríferas espera que el precio del oro siga aumentando hasta el cuarto trimestre de 2011. A la vez, señalan que el 40% de los encuestados indicó que el precio del oro llegará a su pico alcanzando un valor de u$s 1.500.
El economista y socio de PwC, Javier Casas Rúa, explicó a este diario que los grandes déficits y crecientes niveles de deuda han puesto presión en las monedas globales tradicionalmente fuertes y ahora más países pueden seguir recurriendo al oro como sustituto de las tenencias de monedas extranjeras.
Para Casas Rúa, este escenario abre posibilidades a los inversores privados ya que constituye una opción interesante no solo por su tendencia proyectada de incremento de valor, sino también por su naturaleza corporal y tangible, algo que lo diferencia estructuralmente y desde la percepción del consumidor financiero/inversor de cualquier otro instrumento financiero del sistema financiero. Es algo que se puede tocar si se quiere.
A la vez, el especialista de PwC señaló que podria ser interesante como elemento motivador de captación de ahorro por parte de los bancos de nuestro sistema mediante su utilizacion como parametro de crecimiento de valor en plazos fijos u otros instrumentos financieros. El oro cayó a un mínimo nivel en dos meses en los últimos días, porque mejoró temporalmente la percepción que tenían los inversores sobre la actividad estadounidense y la deuda en los países europeos. Y ayer, incluso, la onza siguió debilitándose y cerró en u$s 1.335,85.
De todas maneras, los analistas de PricewaterhouseCoopers consideran que todavía las preocupaciones por las monedas con dificultades en particular, el dólar y el euro están ayudando a elevar el precio del metal.
La encuesta además determinó que el 70% de los productores de oro planea utilizar sus ingresos de fondos adicionales para buscar nuevos proyectos o expandir los existentes con el fin de reemplazar o reabastecer las reservas.