|
|
| El legado de Reagan: una economía diferente |
| ABC Mercado de Cambios S.C. comunica sobre la fuente de la siguiente nota: |
| Texto informativo:
08/06 - 09:45 The Wall Street Journal |
Recomendar |
Imprimir |
|
Por David Wessel y Gerald F. Seib - WASHINGTON — El fallecimiento de Ronald Reagan durante el fin de semana pasado ha generado una serie de elogios sobre muchas cosas que representó para Estados Unidos y el mundo: una figura política sobresaliente, un destructor del comunismo y un gran optimista.
Pero aún después de muerto, no es posible ponerse de acuerdo sobre las virtudes o defectos de la revolución económica que representó y qué tanto perdura hoy por hoy.
Para sus seguidores, Reagan terminó con décadas de un ciclo de debilitantes niveles impositivos y de un exceso de dependencia del control del Estado sobre la economía. Sus políticas permitieron una explosión de crecimiento económico. Para sus enemigos, Reagan generó un período de inequidad económica y una cierta desidia de los políticos por los gigantescos déficit fiscales que han reaparecido ahora en EE.UU.
Había mucho en juego, tanto como en su política internacional donde, Reagan contribuyó en forma decisiva a derrotar el comunismo y abrió la puerta para la reunificación de Europa.
Los argumentos de Reagan sobre los efectos negativos de las elevadas tasas de impuestos, los riesgos de un gobierno en constante crecimiento y el significado de los déficit fiscales, aún son clave en el debate de la política económica.
Mediante el logro de un enorme recorte de impuestos durante su primer año de gobierno, Reagan cambió la política fiscal de EE.UU. de una manera tan profunda que aún hoy sus seguidores se lanzan a la política con plataformas que utilizan variaciones de su plan, incluyendo el actual presidente.
Tras sus recortes de impuestos, vinieron varios años de expansión económica, pero a la vez se triplicó la deuda del gobierno, un legado que siempre recuerdan sus críticos.
Pero su legado económico más duradero en realidad está en otro aspecto: complementando los cimientos intelectuales establecidos por el premio Nobel de economía Milton Friedman, así como el ímpetu político de la primera ministra británica Margaret Thatcher, Reagan contribuyó a desviar la economía global de los controles del Estado y ayudó a encaminarla hacia las profundas y duraderas fuerzas del mercado.
Hay muy poca duda en todo el mundo de que esta parte de su legado perdura. En muchas partes del mundo donde el control estatal de la economía era visto como la salvación de los pobres ahora se desarrollan mercados bursátiles y nacen nuevos emprendedores. "Me parece que si se vuelve atrás y se revisa lo que pasó, la conclusión será que Ronald Reagan tuvo un mayor impacto del que imaginamos", dice el analista económico Daniel Yergin coautor del libro Pioneros y líderes de la globalización. En otros frentes económicos es menos claro que el legado de Reagan permanezca. En Estados Unidos, después de los escándalos corporativos de los últimos años, y los intentos del gobierno por controlarlos, ahora hay un intenso debate sobre si la confianza en el libre mercado ha ido demasiado lejos.
En el tema fiscal, los discípulos de Reagan aspiraban a que los recortes de impuestos no sólo estimularan la economía sino que redujeran el tamaño del Estado. Y eso sólo ha sucedido de manera parcial en EE.UU.
Los ingresos del gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto han caído al 15,7% este año frente al 19,6% cuando Reagan llegó a la Casa Blanca. Pero los gastos del gobierno no se han reducido tanto. Actualmente representan el 20,2% del PIB, frente a 22,2% cuando Reagan fue elegido. En otras palabras, el tamaño del estado no se ha reducido como esperaban los seguidores de Reagan. Y como los ingresos cayeron más rápido que los gastos, la diferencia, por supuesto, se ha convertido en un déficit más grande.
De todos modos, no cabe mucha duda que Reagan dio inicio, con su elección en 1980, a un ejercicio histórico de ocho años que se replanteó a fondo el pensamiento económico. Reaganomics fue, en las palabras de William Niskanen, uno de los asesores económicos de Reagan, "el intento económico más serio para cambiar el curso de la política económica estadounidense desde el Nuevo Trato".
Las ideas de Reagan no sólo se limitaron al ámbito económico, por cierto. El ex presidente estadounidense dejó una huella tan profunda que el Reaganismo sigue definiendo las posturas políticas estadounidenses en temas que van desde la política y la defensa hasta la economía.
Le dijo al país en los 70 que EE.UU. estaba preparado para tener un presidente conservador. Aunque su predicción demoró un poco en cumplirse, fue acertada. Reagan fue a Berlín y le dijo a los soviéticos que destruyeran el muro de Berlín. Menos de tres años después, el muro cayó. Y dijo que el comunismo iba camino a ser historia y, nuevamente, no se equivocó.
Pero es en la esfera económica donde las ideas de Reagan más perduraron. Definir los objetivos y la ideología económica de Reagan dista mucho de ser una ciencia exacta; los intentos por definirla habitualmente son sesgados por la inclinación del analista.
Sacando las ideas del manifesto económico de Reagan, publicado en 1981, Niskanen, actual presidente del Cato Institute, resume la filosofía económica del ex mandatario en cuatro principios: reducir el gasto fiscal, reducir impuestos, reducir las regulaciones y reducir la inflación. "El presidente Reagan cumplió con cada uno", concluye, "aunque no al punto que él y sus partidarios esperaban".
Una vez que asumió la presidencia, Reagan rápidamente logró una disminución del 25% en los impuestos, lo que calificó como "el mayor recorte de impuestos de la historia". Sus defensores creen que esa reducción fue la piedra angular de una expansión económica que duró dos décadas. Sus detractores dudan de que haya sido tan exitoso como pensaba en convencer a la gente que menos impuestos pueden ser un incentivo importante para trabajar con más ahínco, ahorrar e invertir más.
En todo caso, en parte debido al éxito de Reagan en cambiar la ideología económica, hoy EE.UU. está, en términos generales, más dispuesto a aceptar el veredicto del mercado que en 1981, cuando llegó a la Casa Blanca.
Hoy, el crecimiento económico que siguió a los recortes tributarios de 1981 es ampliamente citado como evidencia de que la reducción de impuestos, ya sea que aumente el consumo o suministre incentivos adicionales a la inversión, es más importante que reducir los déficit.
El sistema político dio marcha atrás ante la magnitud de los déficit en los años posteriores a su presidencia, lo que condujo a alzas de impuestos y una mayor prudencia fiscal en los gobiernos de Bush padre y Bill Clinton. De todas maneras, el atractivo del pensamiento económico de Reagan sigue siendo fuerte hoy, cuando George W. Bush ha recortado impuestos a pesar de gastos mayores y un déficit mayor al esperado. |
 |
| ABC Mercado de Cambios S.C. le acerca las noticias y novedades de mayor trascendencia relacionadas
con el comercio y operaciones cambiarias a través de una fuente
segura y confiable. |
|
Nota:
Haga click sobre la noticia o novedad que desea ver |
|
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
|
|
|
|