Los subsidios y las moratorias explican el 40% del crecimiento del gasto público en los últimos cinco años. Un estudio hecho por la consultora Idesa destacó que gran parte del crecimiento del gasto público nacional se explica a partir de los subsidios transferidos a las empresas públicas y privadas y de las jubilaciones otorgadas a personas que no hicieron aportes para acceder al beneficio. "Estos mecanismos implican desviar una gran cantidad de fondos públicos en beneficio de la población de ingresos medios y altos, y de la burocracia, los intermediarios y la corrupción. Este es uno de los motivos que explican por qué, aun con presión impositiva récord, no mejoran los servicios del Estado ni tampoco se logra reducir la pobreza", dijo Idesa. La consultora privada también destacó el fuerte incremento del gasto público nacional, que pasó de representar el 19% del PBI en 2005 al actual 30 por ciento. "De los once puntos porcentuales del PBI que creció el gasto público, 4,5 puntos porcentuales corresponden a los subsidios a empresas públicas y privadas, y las erogaciones previsionales generadas por las moratorias", señaló el informe. "Los datos oficiales muestran que el proceso de crecimiento del gasto público a ritmos superiores a los que creció la economía fue muy intenso. Más importante aún es que casi la mitad del aumento en el gasto del sector público nacional se explica porque a partir del año 2005 se empezó a practicar intensamente la política de otorgar subsidios a empresas privadas en compensación por los controles de precios y a las empresas públicas para financiarles sus déficits, y porque en ese mismo año se instrumentaron las moratorias previsionales a través de las cuales se vienen distribuyendo indiscriminadamente 2,4 millones de jubilaciones a personas que no hicieron aportes. Ambas medidas -subsidios y moratorias- absorben aproximadamente 75.000 millones de pesos", agregó. Impuestos regresivosEn el estudio destacaron que el crecimiento del gasto público no necesariamente tiene connotaciones negativas si es sostenido por una mayor recaudación (asociada a mejoras en la política y administración tributaria) y se destina a aumentar la inversión en capital humano -como educación, salud, ciencia y técnica-, a mejoras de los servicios del Estado -seguridad, administración de justicia, infraestructura- y a paliar las situaciones de pobreza. "Este no es el caso de la Argentina. El crecimiento del gasto se financia con impuestos muy regresivos y distorsivos, y el aumento del gasto se asigna a fines que no ayudan al progreso social. Parte de los subsidios a empresas beneficia a sectores económicamente vulnerables (por ejemplo, cuando familias pobres pagan tarifas subsidiadas para el transporte urbano), pero la mayor porción termina siendo aprovechada -involuntariamente- por segmentos de la población que están en condiciones de pagar el verdadero costo de los servicios públicos o por los intereses espurios que pululan alrededor de las empresa publicas", concluyó. |