Por IGNACIO OLIVERA DOLL - La Argentina quedó en estos días en el grupo de las naciones más afectadas en su perfil de deuda por la crisis política de Oriente. El deterioro de su riesgo país fue superior al que mostraron todas las economías de la región, y llegó a ubicarse a nivel global entre los que más se acercaron al del mismísimo Egipto. Se puede estar prendiendo fuego un país y, sin embargo, los mercados no valuar este hecho como algo negativo. Hoy está claro que la capacidad de repago de Egipto, incluso en este escenario, es mayor que la de Argentina, opinó la economista Marina dal Poggetto, del estudio Bein & Asociados.
El contexto empeoró a tal punto que, si hoy la administración de los Kirchner quisiera volver a financiarse en los mercados de deuda, debería convalidar medio punto de tasa de interés más que hace exactamente una semana atrás. El EMBI , un spread que mide el JP Morgan según el rendimiento de los bonos argentinos de largo plazo y en dólares y los estadounidenses, escaló 66 puntos básicos en dos días y llegó a superar ayer las 550 unidades. Toda una marca: en el país gobernado hace 30 años por el dictador Hosni Mubarack, que en estas dos jornadas acumuló 140 muertos y miles de heridos, el spread de deuda se incrementó en 105 puntos básicos, y llegó a las 366 unidades.
Es algo normal, sintomático de los inversores, que salen de las economías más riesgosas para volcarse hacia activos más seguros. También es cierto que los países que están atados al petróleo son los que más sufren este conflicto, que repercute directamente sobre la cotización del commodity. Pero por el momento esto parece solamente algo transitorio; simplemente una cuestión de trade, explicó a este diario el analista Juan Manuel O'Donnell, de la consultora Econviews.
La tasa anual del Global 2017, el título que surgió del último gran canje de deuda, se ubicó ya en el 8,7%; unos 73 puntos básicos más que hace una semana atrás. Eso da una estimación, según interpretan los inversores, del costo que debería pagar el país si decidiera volver a financiarse en dólares en los mercados internacionales.
El Gobierno pagaría cerca de un punto más de tasa que lo que pagaba hace unos días. De todas formas, el escenario es volátil, y la Argentina tiene siempre más volatilidad que la región porque sus spreads son más grandes y sus activos están caratulados como riesgosos, agregó Dal Poggetto. Así y todo, el deterioro que mostró la Argentina en estos días superó ampliamente al de todos los países de la región. En Venezuela, el Embi avanzó 39 unidades; en Uruguay, 14; en Perú y Colombia, 8 y en Brasil, sólo 2.
Los especialistas consideran que la Argentina aparece hoy bastante más sensible que el resto de la región ante el ruido en Egipto porque en los últimos años redujo fuertemente su balanza comercial de combustibles. En la medida en que ésta es más chica, el encarecimiento del petróleo afecta más los términos de intercambio, si bien éstos hoy son muy altos en términos históricos, agrega Dal Poggetto.
O'Donnell considera que Egipto pone en relieve que hay riesgos y que la Argentina no deja de ser un país de alto rendimiento. Pero el economista advierte que esto aparece por ahora como un cambio transitorio.