Por LEANDRO GABIN - Mientras avanzan las negociaciones con el Club de París, en el mercado financiero se empiezan a preguntar si el resultado será tan favorable para la Argentina. Por lo pronto, se especula que el costo final no será tan barato para el país. Los enviados de Amado Boudou que estuvieron reunidos hace días con los funcionarios europeos ya habrían acordado el monto total a renegociar (incluido punitorios e intereses), que finalmente sería más alto que el trascendido al inicio (ahora unos u$s 9.000 millones). Pero la discusión, en estos momentos, gira en torno a los plazos para repagar esa deuda.
En el circuito financiero creen que el caso argentino tiene altas chances de terminar siendo como el de Angola, último país que reestructuró su deuda con el Club de París sin tener un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si esto fuera así, las condiciones no serían tan beneficiosas para el país. En lugar de tener un plan de pagos más extenso, de entre cinco y seis años como quisiera el Ministerio de Economía, podría pasar a cancelar toda la deuda en alrededor de tres años.
Guillermo Mondino, el economista de Barclays Capital, lanzó esta especulación en su último reporte sobre l aArgentina. Dice que Angola repagó todo el capital adeudado a fines de 2006 y principios de 2007, mientras que después de negociar a fines de ese año, repagó los intereses y punitorios en tres años (44,3% en el primer año, 33,3% en el segundo y 22,2% en el tercero). Si los funcionarios de París tomaran como parámetro este último caso, el país debería pagar u$s 6.000 millones de capital en el primer año más u$s 1.300 millones en concepto de intereses. En el segundo año, debería abonar u$s 1.000 millones y al tercer año unos u$s 600 millones. Claro que no se descarta que el Club de París sea más generoso que en el caso de Angola, pero podría haber decepción en los mercados que estiman pagos más largos en el tiempo. Después está la discusión acerca de la posibilidad o no de usar reservas del Banco Central para adelantar los desembolsos. Si bien el Gobierno estaría inhabilitado porque el Club de París no es un organismo de crédito internacional (como el FMI), tranquilamente podrían encontrar el vericueto para utilizar reservas y afrontar los pagos cash que tendría que desembolsar en los próximos años.
En definitiva, resolver el default con el Club de París es un paso positivo. Sin embargo, rehusarse a que el FMI participe en la negociación y el hecho de que las autoridades hayan dilatado este tema por tanto tiempo, hace que los costos sean significativos. ¿Quién dijo que París era barato?, dice Mondino.