Por Horacio Riggi Editor de Negocios - El caos social y político que vive por estas horas Egipto, que ya costó la vida de 160 personas, y que también puede terminar con la presidencia de Hosni Mubarak, tras 29 años de mandato, tiene innegables consecuencias económicas a nivel mundial.
Por lo pronto, los futuros del petróleo Brent el precio de referencia del crudo en Europacerraron ayer en su nivel más alto en 28 meses, a u$s 101,01 el barril, ya que los inversores temen que los disturbios en Egipto se contagen en Medio Oriente e interrumpan los embarques del oro negro de la región. Por su parte, el WTI el precio guía, pero en Estados Unidos tocó los u$s 91,48 luego de subir 2,4% en la última jornada.
Sin embargo, a pesar de las subas del petróleo, todo indica que en la Argentina los costos de las secuelas de Egipto serán menores que para otros países.
En primer lugar porque la Argentina exporta petróleo y no al revés. El crudo, a pesar de los precios internacionales, se paga en el país no más de u$s 56 el barril. En segundo lugar, porque para producir en la Argentina, se utiliza básicamente el gas y sus derivados, situación más que beneficiosa para los empresarios locales. Y si las consecuencias se buscan en los precios de los combustibles no debería existir una relación directa entre los aumentos recientes a partir de hoy Shell sube el precio de sus naftas y la semana pasada lo hizo Esso y la situación que envuelve a Egipto.
En este último punto es necesario aclarar que en todo 2010 se importó el 1,64% del total de las naftas vendidas en la Argentina. Esa importación sí pagó el precio internacional del momento en que se realizó. Los demás aumentos en el precio local de los combustibles que se vienen realizando periódicamente desde hace un año, tienen más que ver con un reacomodamiento a los precios internacionales, que fueron fluctuando en los últimos años, con o sin crisis en Egipto. Sólo para dar un ejemplo, el crudo WTI tocó techo allá por junio de 2008 en u$s 147, mientras que la nafta en la Argentina se vendía por debajo de los $ 3, lo que en ese momento equivalía a menos de un dólar por litro. Hoy, a pesar de los aumentos de las naftas, si se tiene en cuenta la devaluación nominal del peso, el litro se paga apenas un poco más de un dólar, aunque el barril cuesta u$s 56 menos que en 2008.
La implicancia de la crisis de Egipto en la producción local estará más vinculada al casi seguro encarecimiento de las materias primas importadas que sirven para la producción local y de productos manufacturados que en su escala de producción cuenten entre sus componentes con derivados del petróleo. Pero, si la crisis de Medio Oriente no es para los empresarios argentinos un tema de mayor riesgo económico ¿dónde está concentrada la atención? En el plano local, se sigue mirando atentamente lo que sucede con la inflación, pero en el plano internacional la preocupación está puesta en Brasil.
Los industriales del principal país del Mercosur saben que, día a día, pierden competitividad debido a la apreciación del real contra el dólar. El poderoso lobby de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) para que la todavía flamante presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no permita seguir revaluando la moneda brasileña, está lejos de ser un tema menor para los empresarios argentinos que ven que ni con un tipo de cambio favorable les es fácil competir en el comercio bilateral con el vecino país.