Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - La Asignación Universal por Hijo (AUH), con la que el gobierno de Cristina Fernández distribuyó $ 6.340 millones el año pasado, es una de las medidas que más rédito político y social le aportaron al kirchnerismo. A pesar de eso, los subsidios sociales perdieron terreno en 2010 en comparación con las transferencias a sectores económicos, que apuntan a sostener a empresas públicas y mantener bajos los precios del gas, la electricidad y el transporte, sin importar el poder adquisitivo de quien consuma esos servicios.
De acuerdo con los economistas, esa tendencia muestra el carácter cada vez más regresivo de la distribución de recursos que lleva adelante el Gobierno.
La ejecución del presupuesto nacional durante 2010 indica que los subsidios en su conjunto treparon 42%, hasta los $ 82.129 millones. De ese total, $ 48.038,7 millones se destinaron a transferencias a sectores económicos, mientras que $ 34.091,0 millones fueron al gasto social. Esos números muestran un incremento de 46% en el primer caso y de 37% en el segundo. A pesar del aumento en ambos ítems, la participación de los subsidios económicos en el total creció desde casi 57% en 2009 a 58,5%, mientras que los recursos hacia sectores sociales menos favorecidos descendieron desde poco más de 43% a 41,5%.
De acuerdo con diversos economistas, este año el número de subsidios totales alcanzará los $ 100 millones y se llevará el 5% del PBI.
Como mecanismo de distribución del ingreso es muy poco eficiente. Siempre es mejor hacer transferencias directas a familias identificadas y focalizar subsidios en quienes más lo necesitan, que optar por una opción universal como las transferencias a sectores económicos, explicó un economista que habitualmente habla con nombre y apellido, pero prefirió la confidencialidad luego de las presiones que recibió su estudio la semana pasada de manos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En la práctica, los subsidios a la energía y la demora en la actualización de tarifas permiten que un cliente de clase media o acomodada de Edenor o Edesur pague por le electricidad u$s 24,1 milésimos por kilowatt hora, muy por debajo de los u$s 65,8 milésimos de un vecino de Santa Fe y más aun de los u$s 76,6 milésimos que cuesta el mismo servicio en Córdoba, de acuerdo con la consultora Montamat & Asociados.
El fuerte incremento en los subsidios en general y el ascenso de las transferencias a sectores económicos por encima del gasto social tienen una explicación principal: la Argentina consume cada vez más energía y produce menos, por lo cual es necesario importar volúmenes adicionales año a año.
De acuerdo con la Asociación de Presupuesto (ASAP), la mayor parte del incremento en los subsidios económicos se debió al incremento en las asignaciones destinadas al sector energético, que crecieron 63% respecto de 2009.
Dos empresas muestran a las claras la voracidad de ese sector. Cammesa, la compañía administradora del sector eléctrico, que entre otras cosas se encarga de comprar combustibles líquidos, como fuel oil y gasoil, para abastecer a las centrales eléctricas debido a la falta de gas local, recibió $ 13.487,9 millones en 2010, un 58% más que el año anterior. Y Enarsa, que se hace cargo de la importación de gas de Bolivia, recibió $ 5.489,5 millones, el doble que en 2009.