Por Jorge Oviedo - La conexión del Sistema María de la Aduana le avisó a un empleado de las oficinas locales de una marca de autos de lujo que el CUIT estaba bloqueado y no se podían cargar operaciones. El tema fue motivo de consultas hasta que un ejecutivo de una de las tres firmas alemanas que primero sufrieron la suspensión de las operaciones decidió comunicarse con un funcionario de la Aduana, con el siguiente diálogo: -Tienen el CUIT bloqueado y no pueden operar porque les estamos haciendo una investigación; hasta que se resuelva no pueden cargar. -No nos han notificado nada ¿Qué clase de investigación? -Una interna. -¿Y no nos van a decir por qué nos investigan y hasta cuándo nos van a tener bloqueados? -No, no te lo voy a decir y si me lo mandás al embajador de Alemania, la respuesta es la misma. Las fuentes que dejaron trascender la anécdota dijeron que la dureza de la respuesta sorprendió en la automotriz afectada. "En los últimos tiempos había diálogo con el Gobierno y nada hacía pensar que nos caería este baldazo de agua fría", explicaron. Las alemanas Audi, BMW y Mercedes-Benz fueron las primeras afectadas por la prohibición de facto de importar. Entre las tres concentran la mayoría del mercado de alta gama. Los bloqueos se extendieron el viernes a todas las otras marcas. La medida se dio en los mismos días en que el Gobierno lanzó una embestida para obligar a Shell, Techint y Cablevision a dar marcha atrás con aumentos de sus precios. En esos casos se trató de decisiones adoptadas por escrito por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y respaldadas públicamente por los ministros Julio De Vido y Amado Boudou. En cambio, no hubo reacción oficial respecto de la prohibición al ingreso de automóviles importados. El escenario es visto con mucha preocupación por diversos empresarios. "Yo creo que Moreno vio que últimamente ya casi nadie le hacía caso y comenzó a tratar de recuperar protagonismo, más allá de las obvias preocupaciones que tiene el Gobierno por el descenso del superávit comercial", dijo un empresario del sector alimentario, también blanco de las prohibiciones verbales de ingreso de productos importados. Las automotrices afectadas pidieron de inmediato audiencias con varios funcionarios, pero no tuvieron respuesta inmediata. Uno de los pedidos fue a la ministra de Industria, Débora Giorgi. "También pedimos con Moreno, por supuesto", dijeron fuentes de las compañías interesadas. En tanto, el daño a la operación local de las firmas afectadas ya es palpable. "Los clientes, que pagan muchísimos impuestos cuando traen un vehículo, no encuentran explicación de por qué no se les puede entregar una unidad que está en el puerto", dicen. "En nuestra casa matriz reaccionaron enseguida y preguntaron si el bloqueo puede durar mucho; nos dijeron que, si es así, todas las unidades serán reembarcadas a Brasil, y que si los problemas se repiten se reducirá la prioridad en la asignación de unidades al país", relataron las fuentes. En una de las automotrices centrada en vehículos masivos dijeron no haber sufrido problemas, aunque ellos también traen unidades de fuera del Mercosur. "No hemos sufrido inconvenientes con los vehículos que son del Mercosur ni tampoco con los de extrazona, aunque es cierto que tampoco traemos tantos y no hacemos operaciones todos los días." Pero ese argumento tampoco parece del todo certero, puesto que una de las afectadas es Audi, que pertenece al grupo Volkswagen, que produce en la Argentina y que ha tenido muy buenas relaciones con la actual administración. Mercedes-Benz también fabrica en la Argentina e incluso exporta, y recientemente anunció una inversión para volver a fabricar un modelo de camión en el país. Otros sectores en problemasEl Gobierno ha estado presionando a muchos operadores económicos para exigirles que si importan realicen exportaciones al menos por la misma cantidad. "Yo necesito que en las operaciones de comercio exterior de tu CUIT aparezca equilibrio o superávit", se encargó de decir a muchos empresarios el propio Guillermo Moreno, que en algunos casos en el pasado ofreció también créditos blandos y subsidios de la nómina salarial para quienes le prometieran ventas al exterior que compensen las importaciones. Los ingresos de neumáticos sufrieron intempestivas interrupciones que generaron desabastecimiento y sobreprecios y parecieron moderarse luego de que Pirelli anunció una ampliación de la planta local y de que Michelin hizo lo propio con una fábrica de calzado. En el caso de los automóviles de alta gama no se trata de protección del trabajo local, puesto que los modelos no compiten contra ninguno que se fabrique aquí. En cambio, el activismo contra las compras en el exterior crece a medida que con la actual inflación en dólares se hace más atractivo comprar en el extranjero. Uno de los sectores que comienzan a estar afectado es el turismo. En muchos destinos que son atractivos para los argentinos, como el Caribe y América Central, hay precios en dólares que casi no se movieron en los últimos dos años. Aquí, con el dólar prácticamente congelado y una inflación que va del 20 al 30% anual, según las diferentes mediciones, vacacionar fuera del país es cada vez más atractivo. Quienes no habían hecho reservas por anticipado se encuentran por estos días con que casi no hay lugares para ir al Caribe. El Gobierno aún no tomó medidas para restringir esa demanda, que también hace que el intercambio de divisas resulte menos favorable al país. El Gobierno ha estado presionando a las automotrices en varios frentes desde fines del año pasado. Por un lado, quiere que aumenten la integración de partes y piezas fabricadas localmente. Si se toma el monto total de operaciones de intercambio de unidades terminadas, la Argentina tiene superávit comercial. Pero cuando se considera también el intercambio de partes y piezas, hay déficit. Hacia fines de 2010 también apareció una presión muy importante de la AFIP, que cuestionó públicamente los balances de muchas de las compañías e hizo un planteo directo a la conducción de la cámara del sector, Adefa. El reclamo era sencillo. Se les exigía que pagaran mayores sumas durante 2011 en concepto de anticipo del impuesto a las ganancias. Curiosamente, el bloqueo que comenzó en los últimos días impidió el ingreso de una clase de bienes de lujo por la que el ministro Amado Boudou siente afición: ha declarado como posesiones dos valiosos autos importados (un Honda y un Mini, de BMW) y al menos una emblemática motocicleta norteamericana Harley Davidson. |