La divisa europea acaricia los 1,15 dólares, nivel que no alcanza desde finales de julio, en la continuación de la sesión de depreciación del billete verde vivida ayer en todos los mercados de divisas, tras pedir el G-7 más flexibilidad a los gobiernos asiáticos, un mensaje interpretado como favorable a la debilidad del dólar.
Los mercados de divisas vivieron ayer una sesión de debilitamiento del billete verde que en el inicio de la jornada aún colea. En Francfort, a las 9.45, hora española, un euro se cambia por 1,1497 dólares, una revalorización del 0,3% respecto a los 1,1475 en que ayer se cruzaron ambas divisas. La moneda única, ya rozó ayer los 1,15 dólares, un incremento del 1% frente al cambio del viernes, en lo que supone su mayor valor desde finales de julio.
Los gobiernos asiáticos y los inversores han respondido al toque de atención del G-7 del fin de semana en Dubai, en que se pedía una mayor flexiblidad en los mercados de divisas. Para los primeros, la advertencia era que relajaran su intervencionismo, una actividad recurrente del Banco de Japón para frenar las subidas del yen y no perjudicar las exportaciones. A China, cuya moneda, el yuan, tiene un cambio fijo contra el dólar, se le reprocha que su mercado de divisas no refleja la realidad económica.
Los inversores, por su parte, entendieron que el dólar afronta una política de debilidad, lo que motivó la venta de la divisa estadounidense, y arrastró consigo a los mercados de renta variable, que como un dominó cayeron en la jornada anterior, desde Tokio en el inicio, con el mayor retroceso desde el 11-S, hasta la gran pieza, Nueva York.
Freno a las exportaciones japonesas
Ayer, el dólar cayó en Tokio a su nivel mínimo en 33 meses frente al yen (111,37 yenes). Las intervenciones rutinarias a gran escala son, junto a las inyecciones de liquidez a los mercados financieros y los tipos de interés en niveles próximos a cero, las herramientas de reactivación económica del Banco de Japón. El emisor japonés ha mostrado que está dispuesto a dejar caer el dólar a los 116 yenes, una cotización cercana a los 115 yenes que los exportadores nipones consideran como el punto límite y según el cual calculan sus previsiones de beneficios.
Cada alza del dólar en una unidad de yen repercute en ganancias multimillonarias para los exportadores japoneses, por lo que algunos analistas califican las intervenciones del banco central como inyecciones directas de capital en las empresas. La tenue recuperación que se percibe en los últimos meses en la economía japonesa depende en gran parte de las exportaciones y puede verse malograda si el banco central japonés se ve constreñido a reducir sus acciones para fortalecer el dólar, aseguran los expertos. El diario económico local Nihon Keizai asegura que muchas firmas han empezado ya a estudiar un ajuste en las previsiones de beneficios de su actividad exportadora. |