El ministro de Economía, Amado Boudou, buscará cerrar antes de fin de mes la cifra que la Argentina le debe al Club de París, en el contexto de una cumbre del G-20.
Boudou aprovechará la reunión con sus pares para encontrarse con la francesa Christine Lagarde y con el jefe del Club, Ramón Fernández, para terminar la tarea de conciliación y, en particular, el cálculo de los intereses caídos desde 2001.
Para apurar el cierre, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, viajó anoche a París. Semanas atrás, el Palacio de Hacienda dejó trascender que aceptaría la cifra de US$ 9000 millones que le reclama el Club, pese a que inicialmente el Gobierno mencionaba una deuda que rondaba entre 6000 y 7000 millones. Además, desde el Club se dio a entender que la diferencia en torno de las cifras era "menor al 2 por ciento".
La segunda etapa es definir los tiempos de pago; como plazo máximo, el ministro habló de seis años, mientras que varios acreedores importantes dieron a entender que aceptarán un máximo de dos años si el Gobierno quiere eludir el control del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La ausencia de este organismo ha complicado hasta ahora la negociación técnica, ya que cada propuesta que realiza la Argentina debe ser estudiada en forma separada por cada país y luego respondida por el tesoro francés, admitió una fuente que está al tanto de la negociación.
En medio de esta negociación, Boudou criticó ayer el pedido del grupo American Task Force Argentina (ATFA) para que el gobierno de Estados Unidos equipare la situación de los bonistas con la del Club de París al negociar la deuda en default. "No tiene ningún vínculo de ninguna naturaleza con los fondos buitre", dijo a la agencia Télam. ATFA dirigió el pedido al gobierno de Obama, con la confianza de haber obtenido respuestas previas positivas.
El ministro también pronosticó que el pedido del fondo buitre NML-Elliot para que tres bancos den a conocer a la justicia de Nueva York las cuentas de la Argentina "no va a tener ningún resultado".

