Por Jorge Oviedo - El 81 por ciento de los argentinos cree que los precios continuarán aumentando, lo que significa un récord de expectativas inflacionarias e indicaría que la manipulación de los números del Indec no surte efecto alguno en la formación de la opinión pública. Desde 2007, a poco de dispararse la escalada de precios y de comenzar la intervención de Guillermo Moreno en el Indec, la población empezó mayoritariamente a creer que los valores de mercaderías y servicios continuarían en alza. En febrero de 2007 lo pensaba el 67%; en abril de 2008, el 74%; en julio de 2009, el 69%, y en enero de 2010, el 77 por ciento. El récord de 81% llegó en enero pasado. Así lo revela la medición del índice general de expectativas económicas (IGEE) de la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup, que será difundida en los próximos días. El sondeo muestra que la evaluación de la situación económica por parte de los consultados mejoró mucho en el primer mes del año, luego de haber descendido en diciembre. No obstante ello, los efectos del aumento sostenido y generalizado de los precios son evidentes en el resultado. Por ejemplo, el IGEE mejoró 4,5% respecto de diciembre y alcanzó un nivel un 25,1% más elevado que en enero de 2010. La mejora fue producto del alza de los tres componentes del indicador, pero en especial de la evaluación sobre la oportunidad para la compra de bienes durables, influida por las respuestas de los sectores medios y altos, menos vulnerables a la inflación. Otro ejemplo aparece en la evaluación de la situación económica. En febrero de 2010 el 62% (casi dos de cada tres) creía que era mala o muy mala. Los pesimistas se redujeron a sólo el 32% en enero último (menos de uno de cada tres). Pero entre las clases bajas llegan el 34% (poco más de uno de cada tres), mientras que en las clases altas son el 17% (menos de uno de cada cinco). Esto demuestra la paradoja de la política económica oficial, que dice querer beneficiar a los menos pudientes, donde estaría una buena parte de su base electoral, pero que en realidad, por efecto de la inflación que deteriora los ingresos fijos, es más favorable para los sectores altos. Cuando se pregunta sobre el futuro, el resultado es también mayoría de optimistas. Pero, otra vez, los sectores pobres están menos esperanzados. El 42% cree que en los próximos seis meses la situación económica se mantendrá como hasta ahora. El 30% cree que las cosas mejorarán, mientras que sólo el 21% espera que empeoren. Es notable que los optimistas sean el 39% de los sectores socioeconómicos altos, mientras que apenas llegan al 28% en los bajos. Respecto de la situación del mercado laboral, el 43% considera que hay pocos o muy pocos empleos disponibles. El pesimismo al respecto se redujo mucho respecto del primer semestre de 2010, en que rondó entre el 50 y el 60% de las respuestas. También en la medición de enero las opiniones negativas son más frecuentes en las clases media y baja (44%) que en la alta (35%). Para la compra de bienes durables como electrodomésticos, el 34% de los entrevistados opinó en enero último que no era ni un buen ni mal momento, el 30% que era un mal o muy mal momento y el 28% que era un buen o muy buen momento. Pero, otra vez, el optimismo parece mayormente circunscripto a los sectores económicos que pueden utilizar los pagos en plazos para escaparle un poco a la inflación. La encuesta se realizó entre el 21 y el 26 de enero pasado y abarcó 1010 casos en todo el país. - 34%
Pesimismo Es el porcentaje de pobres que no ven bien la situación económica; la tasa es del 17% en la clase alta. or entinos cree que los precios continuarán aumentando, lo que significa un récord de expectativas inflacionarias e indicaría que la manipulación de los números del Indec no surte efecto alguno en la formación de la opinión pública. Desde 2007, a poco de dispararse la escalada de precios y de comenzar la intervención de Guillermo Moreno en el Indec, la población empezó mayoritariamente a creer que los valores de mercaderías y servicios continuarían en alza.
En febrero de 2007 lo pensaba el 67%; en abril de 2008, el 74%; en julio de 2009, el 69%, y en enero de 2010, el 77 por ciento. El récord de 81% llegó en enero pasado. Así lo revela la medición del índice general de expectativas económicas (IGEE) de la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup, que será difundida en los próximos días. El sondeo muestra que la evaluación de la situación económica por parte de los consultados mejoró mucho en el primer mes del año, luego de haber descendido en diciembre. No obstante ello, los efectos del aumento sostenido y generalizado de los precios son evidentes en el resultado. Por ejemplo, el IGEE mejoró 4,5% respecto de diciembre y alcanzó un nivel un 25,1% más elevado que en enero de 2010. La mejora fue producto del alza de los tres componentes del indicador, pero en especial de la evaluación sobre la oportunidad para la compra de bienes durables, influida por las respuestas de los sectores medios y altos, menos vulnerables a la inflación. Otro ejemplo aparece en la evaluación de la situación económica. En febrero de 2010 el 62% (casi dos de cada tres) creía que era mala o muy mala. Los pesimistas se redujeron a sólo el 32% en enero último (menos de uno de cada tres). Pero entre las clases bajas llegan el 34% (poco más de uno de cada tres), mientras que en las clases altas son el 17% (menos de uno de cada cinco). Esto demuestra la paradoja de la política económica oficial, que dice querer beneficiar a los menos pudientes, donde estaría una buena parte de su base electoral, pero que en realidad, por efecto de la inflación que deteriora los ingresos fijos, es más favorable para los sectores altos. Cuando se pregunta sobre el futuro, el resultado es también mayoría de optimistas. Pero, otra vez, los sectores pobres están menos esperanzados. El 42% cree que en los próximos seis meses la situación económica se mantendrá como hasta ahora. El 30% cree que las cosas mejorarán, mientras que sólo el 21% espera que empeoren. Es notable que los optimistas sean el 39% de los sectores socioeconómicos altos, mientras que apenas llegan al 28% en los bajos. Respecto de la situación del mercado laboral, el 43% considera que hay pocos o muy pocos empleos disponibles. El pesimismo al respecto se redujo mucho respecto del primer semestre de 2010, en que rondó entre el 50 y el 60% de las respuestas. También en la medición de enero las opiniones negativas son más frecuentes en las clases media y baja (44%) que en la alta (35%). Para la compra de bienes durables como electrodomésticos, el 34% de los entrevistados opinó en enero último que no era ni un buen ni mal momento, el 30% que era un mal o muy mal momento y el 28% que era un buen o muy buen momento. Pero, otra vez, el optimismo parece mayormente circunscripto a los sectores económicos que pueden utilizar los pagos en plazos para escaparle un poco a la inflación. La encuesta se realizó entre el 21 y el 26 de enero pasado y abarcó 1010 casos en todo el país. - 34%
Pesimismo Es el porcentaje de pobres que no ven bien la situación económica; la tasa es del 17% en la clase alta.
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