Por LEANDRO GABIN - La presión de los bonistas que no ingresaron a la reapertura del canje de deuda del año pasado se intensificó. En las últimas dos semanas, la American Task Force Argentina (ATFA), una asociación que nuclea a acreedores estadounidenses dirigida por Robert Shapiro ex subsecreatario de Comercio y asesor económico del por entonces presidente Bill Clinton, presentó dos cartas pidiendo a funcionarios de EE.UU. que tomen medidas contra la Argentina. En la última, dirigida al titular del Departamento de Justicia y al secretario del Tesoro Timothy Geithner, ATFA pide que se presione al gobierno argentino para mejorar su pobre desempeño en el combate contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. Esto ocurre una semana después de que le enviaran un pedido formal también a Geithner y en esa ocasión a Hillary Clinton para que el país mejore la oferta a los bonistas, alegando que Argentina está negociando pagar todo el capital adeudado al Club París mientras que a los acreedores privados se les efectuó una importante quita.
La presión de ATFA reaparece cuando el Ministerio de Economía se encamina esta semana a viajar a París para participar de la Cumbre del G-20 y negociar la deuda con el Club de París. Desde la cartera de Amado Boudou descalifican a estos acreedores, diciendo que representan a los fondos buitres (Dart, Elliot, Aurelius o BlueAngel) que decidieron quedar afuera de la reapertura del canje. El mito de que representaban a los maestros de EE.UU. se limpió con el canje. Cuando Dart y Elliot venían con que engañamos a los maestros, bueno...los maestros entraron al canje y ellos se quedaron afuera. Cuando ATFA dice que protege a los bonistas, quede claro que hacen lobby por los únicos que quedan, precisamente los buitres, afirman en Economía.
Sea como fuere, esta última carta hace referencia a los resultados de un informe elaborado por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI)una institución intergubernamental que combate el lavado de dinero sobre la Argentina de octubre pasado. Allí se hace hincapié sobre la falta de progresos del país para prevenir delitos, algo que el gobierno ya tomó nota. Argentina se encamina a ser el único miembro del G-20 en la lista negra de la GAFI. En lugar de implementar los cambios necesarios a sus leyes para fortalecer los mecanismos, el gobierno argentino recientemente presionó políticamente a gobiernos de América Latina que tienen participación en la evaluación de la GAFI, para que cambien lo que habían encontrado sobre el país. Esto muestra la falta de compromiso de limpiar su sistema financiero y la necesidad de una mayor presión externa sobre el Gobierno, dice en la carta, Robert Raben, director ejecutivo de ATFA.
Este grupo de acreedores dice que ATFA observó un patrón similar de comportamiento del gobierno argentino en otros aspectos de las relaciones financieras: acciones incongruentes y una falta de compromiso a las leyes.
Esto podría hacer que el país se vuelva el centro de actividades de terrorismo financiero y sea tratado como una nación fuera de la ley. El Departamento de Justicia y el Tesoro bien podrían tener un rol para presionar que Argentina tome un curso más responsable, concluye la carta de ATFA a los funcionarios estadounidenses.