| | | Por: Carlos Burgueño - El Gobierno dio ayer el paso más importante y polémico para restringir importaciones desde que se inició la administración kirchnerista. A partir de una resolución del Ministerio de Industria de Débora Giorgi, pero con la intervención directa del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, comenzará a trabarse el ingreso de unos 200 productos, a través del mecanismo de aplicación de licencias no automáticas, que en 2005 ideó el entonces secretario de Industria, Miguel Peirano. Dentro de 15 días, cuando las medidas estén vigentes, serán 600 entonces los bienes que tendrán trabas directas para su ingreso al mercado argentino, con lo que el Gobierno asegura que se protegerá gran parte de la industria nacional.
Las trabas, que no diferencian el origen de las compras del exterior (todos los países están alcanzados, incluso el Mercosur), apuntan fundamentalmente a cuatro mercados: China, Estados Unidos, Unión Europea y Brasil, por lo que el Gobierno espera una embestida de varios de los países y regiones en protesta por las medidas. De estos, a los únicos dos con los que la Argentina está dispuesta a negociar y dar explicaciones profundas son China y Brasil. Con Estados Unidos y Europa se utilizará un argumento directo: son mercados donde las exportaciones argentinas de alimentos y otros commodities tienen trabas para ingresar.
En total, la medida afectaría importaciones por más de 1.000 millones de dólares anuales, según cálculos preliminares del Gobierno.
Entre otros productos, tendrán que pedir permiso a Moreno para entrar al mercado argentino los automóviles de alta gama (ver nota aparte), celulares, reproductores de DVD, grabadores, vasos, tazas, vajilla en general, adornos de interior, espejos, cristales, retrovisores, autopartes varias, envases de cartón, bolsas de papel, etiquetas, textiles, metalúrgica, moldes y matrices, motos, bicicletas y partes de bicicletas.
De esta manera, una amplia gama de artículos solo tendrá autorización para ingresar previa revisión de la producción local de cada uno de ellos.
«Estamos ampliando el universo de productos importados cuyo ingreso es monitoreado por el Estado, de modo de preservar en el mercado interno los productos nacionales y no generar daño en el proceso de reindustrialización del país», dijo la ministra de Industria, Débora Giorgi. A través de un comunicado, la funcionaria puntualizó: «Los sectores cuyas importaciones tienen licencias no automáticas son los que más aportaron a la sustitución de productos importados, como el automotor, la electrónica, línea blanca, calzado y textil».
Este movimiento de limitar importaciones, que tendría como objetivo macroeconómico básico cuidar el nivel de reservas ante el crecimiento exponencial de las compras al exterior (ver nota aparte), es justificado desde el oficialismo con ejemplos anteriores. Según el Gobierno, la experiencia de aplicar estas licencias dio buenos resultados en sectores como el textil (telas denim), calzado deportivo, línea blanca eléctrica (heladeras, lavarropas, secarropas), celulares y equipos de aire acondicionado, ya que luego de las trabas comenzaron a radicarse en el país plantas industriales. El caso más concreto del que hablan los funcionarios argentinos para defender la medida es el de Ushuaia con la última ley de protección a las importaciones.
Según Industria, estas licencias se aplican en sectores en los cuales el país tiene una producción nacional capaz de satisfacer la demanda y donde se han registrado inversiones.
Lógicamente, una vez conocida la medida, los sectores manufactureros beneficiados salieron a apoyarlo abiertamente. Entre otras, las industrias de mano de obra intensiva, como la textil, del vidrio y del plástico, fueron las primeras en felicitar al Gobierno. El titular de la Fundación Pro Tejer, Pedro Bergaglio, señaló: «Solamente a través de esas posiciones arancelarias se declaró una importación de tejidos planos y de punto, en 2010, por un valor de 121 millones de dólares, prácticamente el triple de lo importado en 2008 y casi el doble de lo ingresado el año pasado». |
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