El escaso nivel de actividad con que viene operando la plaza local funcionó ayer como una especie de seguro que le permitió mantenerse relativamente al margen del cimbronazo que sintieron el resto de las bolsas del mundo, al recrudecer la crisis política en Oriente Medio. De alguna manera, funcionó como anticuerpo el feriado en Wall Street (inactivo por el Día de los Presidentes), porque ayudó a reducir más la actividad. Vale recordar que los precios de muchos papeles locales dependen habitualmente más del arbitraje de valores con aquella plaza que de factores locales. Por esta razón, mientras el ajuste en la Bolsa porteña fue casi marginal (0,61%), en el resto se hizo sentir: llegaron al 3,6% las pérdidas en Milán, al 2,3% en Madrid y al 1,2% en San Pablo, por citar apenas algunos ejemplos. Todo fue en medio del temor que ganó a los inversores por las implicancias que la crisis libia puede tener en esa región, lo que se reflejó además entre los precios de las commodities : el oro superó los US$ 1400, la plata alcanzó un máximo en 30 años y el crudo se encareció más de US$ 5, tanto en Londres como en Nueva York. Aquí todo fue más calmo, casi inerte. Entre las acciones, lo peor pasó por Transener (-2,6%) y Edenor (2,1%), y lo mejor, por Mirgor ( 4,4%) y Petrobras Energía ( 3,1%). Entre los títulos públicos también hubo bajas generalizadas. 0,61% Fue ayer el porcentaje de baja del índice Merval, en una jornada en la que las acciones apenas movieron $ 24 millones. Javier Blanco |